Se trata del senador de Juntos por el cambio Pablo Blanco, cuya iniciativa presentado en la Cámara de Senadores de la Nación reclama que el gobierno nacional “informe cuáles son las políticas y programas que llevan adelante sobre la vigilancia y el control de la zona Económica Exclusiva Argentina”.

“Los recursos vivos del Mar Argentino ya son objeto de presión por parte de buques de países tan alejados como China y Taiwan que se concentran en el Área Adyacente a la Zona Económica Exclusiva e ingresan a la misma cuando la vigilancia se los permite“, expresó el senador.

Por su parte, la organización ambientalista Greenpeace resaltó anteriormente la necesidad de proteger el Mar Argentino ante los incidentes reportados sobre la entrada ilegal de casi 100 buques pesqueros del Este Asiático a la zona económica exclusiva (ZEE) argentina. Los buques ilegales venían tras la pesca de calamar. Se estima que estas embarcaciones pueden llegan a capturar 50 toneladas por noche.

A través de su campaña por la protección de los océanos, Greenpeace reclamó a los gobiernos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) retomar las negociaciones por el Tratado Global de los Océanos, postergadas por la emergencia sanitaria ante el Covid-19. “Mientras la crisis sanitaria nos obliga a encerrarnos en nuestras casas para protegernos del Covid-19, las potencias pesqueras se muestran impunes ante la cuarentena. A pesar de que las calles se vacían y la actividad humana se redujo lo suficiente como para que disminuyera la polución del aire, el efecto contrario está sucediendo en el Mar Argentino. Cientos de buques llegan hasta estas aguas para saquear y vulnerar el Atlántico Sur”, señaló Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace Argentina.

Vueso expresó además que “la solución no llegará aumentando la supervisión de las aguas argentinas si las vastas extensiones de alta mar no están protegidas, más allá de la ZEE, donde las actividades ilegales y desreguladas ocurren frecuentemente, permitiendo la instalación de más de 400 buques pesqueros al límite del Mar Argentino, amenazando además su ecosistema. Ningún control podrá ser efectivo si no protegemos esta zona. Necesitamos urgentemente un Tratado Global de los Océanos.”