El invierno pasado nacieron 18.000 pingüinos en una colonia antártica, pero sólo dos sobrevivieron sin morir de hambre.

“La Antártida es más frágil de lo que podríamos pensar y juega un papel importante para el clima y los sistemas oceánicos del planeta. Los gobiernos de los países miembro de la Comisión Antártica tienen la oportunidad de hacer historia“, dijo Leonel Mingo, vocero de la campaña por la protección de la Antártida.

El Santuario Antártico tendría el tamaño de toda la Patagonia Argentina, y serviría como refugio para pingüinos, así como focas y ballenas que se ven afectados por el cambio climático, la contaminación y la pesca excesiva.

Ningún negocio vale el sacrificio de un ecosistema. El lobby corporativo y político no puede ser más fuerte que la voz de 2 millones de personas en el mundo que piden la creación del santuario. El momento es ahora, los gobiernos tienen que proteger la Antártida”, afirmó Mingo.

La CCRVMA se reunirá a partir del próximo lunes 22 de octubre hasta el 2 de noviembre en Tasmania, Australia. Sin un Santuario Antártico, cualquier industria extractiva -como la pesquera, la petrolera y la minera-, podría saquear el hogar de la fauna en el continente blanco.