Por Leandro Vesco

El gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck tiene cosas más importantes de qué ocuparse, pensarán los 200 habitantes de Río Chico. Los humos de la inminente construcción de la central nuclear deben estar quitándole tiempo para lo más importante: gobernar. Los pobladores de este paraje están haciendo lo imposible para hacer sentir su voz: le piden al mandatario que no cierre la única escuela del pueblo.

Río Chico es una pequeña localidad del oeste rionegrino. Es un pueblo perdido en la inmensidad que vive en un entorno natural único. Se registran las temperaturas más frías de la Patagonia aquí, el termómetro baja en algunos inviernos hasta los – 23 C°, los días son cortos y las condiciones de la vida, muy duras. Por la vieja y descolorida estación, llamada Cerro Mesa pasa el Viejo Expreso Patagónico, la legendaria “Trochita“, son pocos habitantes, muchos de ellos descendientes de mapuches, los que han elegido este rincón del mundo para vivir.

El gobierno de Río Negro, en vez de alentar a la gente para que siga desarrollando su vida allí, como suele suceder con los pequeños pueblos, quiere hacerles más difícil la vida: pretende cerrarles la escuela, donde todos los días asisten 16 alumnos que izan nuestra bandera sobre la escarchada tierra patagónica. La causa que esgrimen desde el Ministerio de Educación es falta de recursos en el presupuesto. La Escuela Rural 331 de Río Chico es el único centro de contención y formación con el que cuentan los niños y adultos que van allí para recibir educación. En los pueblos pequeños, la escuela además es el único lugar de reunión y encuentro.

Un vecino del pueblo lanzó una campaña en la plataforma Change.org para visualizar esta realidad, y juntar firmas. En su petición, expresa el sentir de la comunidad. “Es difícil describir lo que la escuela representa para nosotros. Todos los días, Gladys la directora ayuda a construir un futuro mejor para nuestros chicos. Ese sueño se puede acabar si nos sacan nuestra escuela, que los vecinos mismos ayudamos a remodelar. Un recorte de presupuesto no puede destruir una comunidad educativa”

“Además de funcionar como escuela, acá también hay atención a la salud, donde se dan vacunas y se hacen chequeos médicos. Es el centro de encuentros y participación para nuestra gente. La vida rural no es sencilla, estamos en una zona inhóspita con muchas limitaciones, a veces sin luz y con la inclemencia del clima. Gracias a la voluntad de los vecinos y la lucha de los docentes podemos mantener la Escuela Rural 331, un lugar para educar a nuestros hijos. Creemos que es injusto que nos saquen nuestra escuela, porque la educación es nuestro derecho”

“Cada mañana, en medio de la Patagonia, nosotros nos esforzamos para ver la bandera de Argentina flameando bien alto en el mástil de nuestra escuelita.  Queremos seguir viendo la bandera de nuestro país y de la Educación bien alta!”

Por favor, te pido que firmes esta petición para que el gobernador Alberto Weretilneck y la Ministra de Educación Mónica Silva no cierren la Escuela Rural 331 y podamos tener una educación de la que podamos estar orgullosos!”

En los últimos tiempos en Río Negro el guión con el que se gobierna es afín a las más extremas decisiones del gobierno nacional: la modificación de la Ley de Tierras, para favorecer la industria minera y el negocio inmobiliario, y la reciente noticia de que en la costa marítima se construirá la quinta planta nuclear que tendrá Argentina. En el mientras tanto, poblaciones como Río Chico, comienzan a olvidarse.

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