En Arizona, Estados Unidos, una planta termosolar es capaz de cubrir el pico de aire acondicionado de las 8 de la noche, hasta que la gente se va a la cama. Se trata de la Planta Termosolar Solana, que posee una capacidad de producción de 280 MW y es una de las más grandes del mundo, la mayor de tipo cilindroparábolica y la primera de Estados Unidos con almacenamiento de energía térmica.

Esta planta de 777 hectáreas implementa la tecnología CSP (Concentrating Solar Power) y utiliza un sistema de 3.200 colectores cilindro-parabólicos que giran de forma autónoma con el movimiento del sol. Son espejos que tienen la misión de reflejar la luz solar sobre un tubo que contiene un combustible sintético, que se calienta a temperaturas de más de 370°C.

La energía eléctrica no se genera de forma directa, produce calor y luego ese calor se transforma en energía eléctrica. El calor se usa para calentar agua y producir vapor, con el que se activan las turbinas que generan de esta forma electricidad. Los tanques de almacenamiento de sales fundidas que retienen el calor permiten obtener electricidad cuando no hay luz solar, ya que el calor puede mantenerse durante 6 horas.

La planta empezó a funcionar en octubre de 2013 ofreciendo energía renovable a más de 70.000 hogares, reduciendo las emisiones de CO2 en 475.000 toneladas por año