Hace casi 4 años, Sergio Gamberini estaba disfrutando de sus vacaciones de verano en Noli, Italia cuando tuvo una idea fuera de lo común. El dueño de Ocean Reef Group, una empresa dedicada a crear productos de buceo, proyectó la creación de huertas submarinas, como solución para obtener alimento en aquellas zonas en donde la tierra no es fértil. Aquel sueño es hoy una realidad.

Impulsado por la idea de construir invernaderos submarinos y junto el equipo de Ocean Reef Group, instalaron una serie de pequeños globos transparentes que se hunden y se llenan de aire bajo el agua. Una vez ancladas estas campanas, las mismas sirven como ambiente para crear huertas para especies como frutillas, albahaca y lechuga, entre otras. El proyecto se llama “El Jardín de Nemo”

Tras 2 años de experimentación, una serie de biosferas creadas, algunos cultivos de albahaca y un mar agitado que destruyeron todo, ahora el movimiento avanza desde la etapa de experimentación hacia el siguiente nivel: más biosferas, más diseños , más sensores, más cableado, cultivo hidropónico, más webcams, etc. Todo lo necesario para potenciar este proyecto cada día más. La idea de Gamberini es viralizar estas huertas submarinas para que pueden ser usadas en todas partes del mundo. 

Las biosferas que crea Ocean Reef tienen como fin utilizar las propiedades de las grandes masas de agua, su temperatura constante y la evaporación natural del líquido en contacto con una superficie o espacio de aire. Estos invernaderos submarinos aprovechan las temperaturas constantes del mar y las altas concentraciones de dióxido de carbono para crear atmósferas ideales para el crecimiento de las plantas, incluso a un ritmo acelerado.

Aunque las preocupaciones ambientales son siempre un factor importante, particularmente cuando se trata de la construcción de hábitats artificiales, se ha demostrado que la iniciativa es amigable ecológicamente. De hecho, las biosferas están atrayendo vida silvestre. Los pulpos parecen estar a gusto y toman refugio bajo las estructuras. Algunos caballitos de mar en peligro de extinción se han reunido bajo los domos y algunos cangrejos también han aprovechado las anclas para subir y entrar en la huerta. Hasta  el momento, ninguno de los animales ha representado una amenaza para las plantas.

Ocean Reef Group está monitoreando siete de las biosferas que albergan las pequeñas huertas. El grupo tiene una patente sobre la estructura y los planes para seguir construyendo para experimentar con otros cultivos, como hongos, que deberían prosperar en el ambiente húmedo.

Los invernaderos parecen naves espaciales burbujeantes y se agrupan en la “granja” del Jardín de Nemo en Noli, Italia. Tienen marcos de metal y cúpulas de plástico, y el rango de volumen de aire va desde 50 a 3.000 litros. En ellos están creciendo 15 tipos diferentes de plantas y al hacerlo, se trata de averiguar las condiciones ideales de crecimiento y qué es lo que mejora los cultivos bajo el agua. Para asegurar que estas plantas están recibiendo el entorno de crecimiento óptimo, las esferas están ancladas seis metros por debajo de la superficie del agua y se mantienen a una temperatura de 26 °C con un 83% de humedad.

“Trato de hacer cosas que son un poco diferentes, para mostrar la belleza del océano”, dice Gamberini, el creador de este  proyecto, y agrega: “Espero poder hacer algo para los jóvenes y para inspirar nuevos sueños”. Pronto lanzaran un proyecto en Kickstarter, una de las plataformas de crowdfunding más importantes del mundo para poder hacer estas biosferas en distintas partes del mundo.