Con el fin de preservar las semillas ancestrales y cuidarlas de la manipulación genética hay movimientos en el mundo que trabajan para conservar estas semillas. En el año 2008 en una excavación arqueológica realizada en la reserva indígena First Nation’s Menominee en Wisconsin (Estados Unidos) se halló una vasija que contenía semillas que databan de 800 años de antigüedad. Las investigaron y las plantaron, con la primera cosecha nació una variedad de calabaza que se creía extinta. 

Winona LaDuke, lider del Partido Verde de Estados Unidos, manifestó que. “La recuperación de este calabacín gigante llega en una época en la que los científicos están intentando conservar las valiosísimas e increíblemente diversas variedades y especies de vegetales comestibles de todo el mundo. En el 2004, científicos de todo el mundo inauguraron un banco de semillas en el archipiélago noruego de Svalbard, al norte del Círculo Ártico, en el que las condiciones climáticas frías y secas son idóneas para su conservación. Ya hay cientos de miles de semillas de variedades comestibles de todo tipo a buen recaudo en sus cámaras

Esta Arca de Noé de semillas es el patrimonio mundial de sabores y especies que se mantienen alejados de la agricultura industrial que se interesa en crear semillas más resistentes y que den mejores rindes en las campañas, sin importar los costos que esto genera para la salud y el medio ambiente. 

La Universidad Menonita de Canadá fue la encargada de plantar estas semillas y cosecharlas luego. Una vez que tuvieron las grandes calabazas y las analizaron, les dieron estas semillas a los “Grupos de Cultivo” que en Estados Unidos se encargan de plantar semillas nativas. En nuestra regiópn, hay semillas que aún continuan siendo plantadas por las comunidades originarias con los mismos métodos de hace siglos atrás, tales son los casos del amaranto y de la quinoa

La variedad de calabaza que estuvo enterrada durante 8 siglos fue clasificada como Gete Okosomin, por la misma Winona. “Hay quien ha señalado también que los organismos genéticamente modificados están matando a las semillas nativas. Es por esta razón que la recuperación del Gete Okosomin es algo digno de celebración. Cada vez que alguien consigue cultivar con éxito el Gete Okosomin y conserva sus semillas, es una victoria para nuestro pueblo