Despejado
T 23.2° | ST 23.2° Palermo, Argentina
Revista el Federal - Viajes - nota

Playas soñadas y tranquilas: Pehuen Có y Mar Azul

Pehuen Có y Mar Azul son dos balnearios que unen el encanto del bosque con la tranquilidad de interminables playas de arenas finas y blancas. Son destinos de paz que proponen un turismo en contacto con la naturaleza.

Las playas bonaerenses tienen un encanto especial, su extensión, la unión de bosque, campo y mar hacen que la experiencia sea inolvidable. Pehuen Có, en el sur, y Mar Azul, en el centro, son dos pueblos marítimos donde los días se viven al compás de las olas en playas de arenas finas y blancas.

El alma y la belleza de estos balnearios se traducen en la mixtura del encanto del bosque y el brillo plañidero de las interminables playas. Pehuen Có es un paraíso recoleto a 90 kilómetros de Bahía Blanca con apenas 500 habitantes estables que viven entre el bosque, los médanos y el mar. Aquí la gracia está en disfrutar de los inolvidables atardeceres, por su ubicación, en la playa se puede ver el ocaso y el nacimiento del día.

“La villa es un lugar ideal para visitar en familia y recorrer sus atractivos, como el bosque encantado, el vivero, la casa Barco, la casa Molino y el barco hundido“, resume Bernardo Amor, director de Turismo de la villa balnearia, a pesar de que en los últimos años ha llegado bastante gente en busca de un cambio de vida, “el lugar todavía cuenta con frondosas arboledas de pinos y otras especies que le otorgan un marco diferente al resto de las playas de la zona”.

La Reserva Natural Pehuen Có – Monte Hermoso es un lugar único donde es posible ver huellas de megaterios y otros animales prehistóricos de más de 12.000 años de antigüedad. Por estas costas caminó el naturalista Charles Darwin cuando visitó nuestro país a bordo del HMS Beagle. La vida en la villa es relajada, sus calles rodeadas de pinos, eucaliptos y cipreses invitan a hacer caminatas nocturnas. El Mar reclama las horas de sol. El pequeño pueblo tiene locales gastronómicos donde es posible degustar los productos del territorio, frutos de mar y platos hechos al disco de arado.

Mar Azul está más al norte, a pocos kilómetros de Villa Gesell y tiene la combinación perfecta entre el bosque y las extensas playas de arenas finas que permiten disfrutar de un mar tranquilo, reparador y servicial. Cuando baja la marea quedan cientos de metros de playa. La tranquilidad y la paz, son un resumen del destino. El espeso bosque constituye un verdadero microclima, las sombras de los árboles templan la temperatura los días muy calurosos.

Mar Azul es un lugar simple donde la vida de vacaciones es muy apacible y en contacto con la naturaleza“, afirma Emiliano Felice, responsable de turismo. La Reserva Faro Querendí une un ecosistema costero con los médanos vivos casi vírgenes y pastizales pampeanos.  “Los turistas que llegan a Mar Azul son muy particulares y privilegian el cuidado de la naturaleza y el respeto por los paisajes por sobre el desarrollo de estructuras que le brinden más confort en sus vacaciones”, sostiene Felice.

Tanto Mar Azul como Pehuen Có son destinos para amantes de la tranquilidad, y la contemplación del espectáculo natural en una llanura de mar argentino que invita a la reflexión y a la recarga de energía anímica.