La Dirección de Recursos Hídricos de la Provincia de Neuquén constató que la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Plottier está arrojando efluentes cloacales crudos al río Limay y por eso multó a la Municipalidad con dos sanciones que suman $5.200.000.

A través de la disposición 0248/15, el organismo da un plazo de 20 días para el pago de la suma millonaria. Sobre una de las multas, por $2.600.000, explica que es por el “vertido de efluentes cloacales sin tratamiento al río Limay, conducta contraria al espíritu de preservación del recurso hídrico”.
En tanto, en la segunda, por la misma cifra, se explica que fue aplicada por “el mal uso de los bienes de dominio público hídrico de la Provincia, con un vertido de efluentes cloacales que supera el límite permisible a cursos o cuerpos de agua establecidos” y por “la falta de comunicación de incidentes”.

La decisión causó sorpresa en las oficinas municipales, ya que meses atrás hubo un informe de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) donde se mencionaba una baja de la mitad en los niveles de la bacteria escherichia colli en las tomas de agua. La dura sanción es la culminación de una serie de informaciones cruzadas sobre el funcionamiento de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Plottier.

En varias oportunidades, la Dirección de Recursos Hídricos advirtió del mal funcionamiento de la Planta de Líquidos Cloacales. También la Asociación Ambientalista Rincón Limay hizo otro tanto, no sólo por lo que ocurre con la planta, sino que también por el antiguo canal de desagüe: el colapso de la red provoca que desechos de viviendas encuentre en él un curso que termina en el río (ver aparte).

Por su parte, el intendente Andrés Peressini, se cansó de negar que los efluentes llegaran crudos al río y aseguró que, si bien la planta no estaba funcionando correctamente, lo hacía en un 40% del total de su capacidad de procesamiento. Incluso, a fin de año, el jefe comunal dio a conocer un convenio que había firmado con una empresa privada. A través del acuerdo se encargaría de la instalación de nuevo equipamiento para mejorar el servicio en toda la ciudad.

No obstante, en aquella oportunidad había aclarado que de todas formas el trabajo para hacer en la planta llevaría mucho tiempo, ya que la instalación es obsoleta y hace 20 años que no recibe mantenimiento. Con el crecimiento ininterrumpido de la población, la planta evidentemente quedó chica y no está en condiciones de dar soluciones al saneamiento que se requiere. Pero el daño ambiental es grave, teniendo en cuenta que se produce aguas arriba de Neuquén desde donde se toma agua en varios puntos de captación para luego abastecer de agua potable a toda la zona este de la capital.

La presidenta de la Asociación Ambientalista Rincón Limay, Alicia Ferrari, consideró ayer que la multa al Municipio por arrojar efluentes sin tratar al río está bien aplicada. Pero consideró que si además no se avanza con la remediación ambiental “no tiene sentido”.