Aunque en Argentina no es costumbre invertir a largo plazo, cada tanto hay algo que sorprende. La nueva tendencia son los desarrollos mixtos inmobiliario-productivos. Alto Pecán es el primer desarrollo inmobiliario de chacras náuticas con plantación de nuez Pecán de Latinoamérica. El lugar es Villa Paranacito, provincia de Entre Ríos. “La nuez Pecán es un alimento saludable que otorga un interesante y sustentable retorno de la inversión a largo plazo. El valor agregado de Alto Pecán radica en la solidez y originalidad de la propuesta. Cada propietario puede combinar el placer de tener una chacra náutica a 150 kilómetros de Buenos Aires por autopista, con un atractivo retorno económico, mediante la explotación de su propio bosque con bajo riesgo y sin requerir tiempo ni dedicación del propietario. El producto obtenido es un fruto seco reconocido por su gran sabor y muy requerido en el mundo”, asegura Martín Ubierna, presidente y fundador de Faro, el principal desarrollador de negocios de nuez Pecán de la Argentina.
Con mil hectáreas ya plantadas en la zona, esperan sumar 500 más, lo que ubicará a la compañía como el mayor oferente del fruto en contraestación. Alto Pecan ofrece adquirir chacras desde  una hectárea con plantación u optar por 2 hectáreas o más con un mínimo del 50% del terreno destinado a la producción: el resto queda a disposición del dueño para construir su casa de fin de semana u otra cosa. “No hay pago pago de expensas o gastos adicionales de ningún tipo. Quienes adquieran una chacra de 5 o más hectáreas, accederán sin costo adicional a lotes con 100 metros de costa propia sobre los arroyos navegables que atraviesan el predio”, añade.
El proyecto comenzó a buen ritmo: hubo una preventa de 100 hectáreas por 2,5 millones de dólares y se estiman una inversión adicional de 10 millones de dólares para las 400 hectáreas restantes que se ofrecerán a la venta en etapas. “No hay alternativas que combinen adquirir tierras para uso propio con inversión en la economía real. Una opción más para diversificar carteras y bajar la colocación en activos financieros, fundamentalmente a partir de la volatilidad de los mercados mundiales desde el 2008. En ese grupo, actualmente podemos encontrar chacras con viñedos, chacras con olivos y recientemente chacras con nuez Pecán. Además, el emprendimiento potenciará la zona e implicará una apreciación en el valor de las propiedades a mediano plazo. Al tratarse de un bosque con vida útil centenaria, se transformará en un legado que pasará a futuras generaciones”, se esperanza Ubierna.
El inversor participará de una cadena que comienza con el cuidado de la plantación de cada propietario integrante del emprendimiento, y abarca la implementación y posterior operación, cuidado, cosecha y comercialización del fruto a través de un canal de exportación directo. El desarrollo de la planta en el vivero comienza tres años antes de su plantación en el campo. Se utiliza el método de injertación. Eso permite mantener el estándar de calidad genética de la variedad, con una fuerte demanda comercial en el mercado. Los principales países consumidores de este fruto son Estados Unidos y México, con una importante presencia también en Europa y con una tendencia creciente en China.
¿Y los resultados? “A partir del décimo año los propietarios podrán disponer de la renta del negocio en marcha. Lo interesante de invertir en este proyecto inmobiliario es que el valor por metro cuadrado es uno de los más bajos del mercado: menos de 1,50 dólar para la hectárea de uso personal del propietario y de menos de 3 dólares para la hectárea destinada a la plantación. De esta manera, por ejemplo, para una chacra náutica de 5 hectáreas con 4 hectáreas destinadas a plantación, el valor promedio por metro cuadrado se encuentra por debajo de los 2,50 dólares”, calcula Ubierma. La forma de pago permite financiar casi el 90% de la inversión en 60 cuotas mensuales fijas y sin interés. El proyecto será desarrollado bajo el esquema de costo fijo, limitando el compromiso de inversión a las cuotas acordadas a través de un fideicomiso de administración.