Pomán tiene 2800 habitantes, está en Catamarca, su economía está basada en la producción olivícola. La aceituna es el motor de este pueblo que hoy debe vivir horas de incertidumbre. La caída del precio internacional de este fruto ha sido letal, pero el golpe de gracia lo tuvo con el aumento de la tarifa de electricidad. 60 trabajadores han quedado sin trabajo.

La electricidad se usa y mucho en la industria de la aceituna, ya que se necesita para bombear agua, indispensable en el proceso para la producción olivícola. El Intendente de Pomán, Francisco Gordillo, en diálogo con una radio local, trazó el oscuro panorama de pequeño pueblo del interior profundo catamarqueño: “Hay más de 60 trabajadores que han quedado sin trabajo, es mucho, son 60 familias, y en comunidades chicas como la nuestra la verdad que eso tiene un impacto mayor. La gente se queda sin la posibilidad de tener un ingreso, y recurre el Estado, y en este caso el único Estado es el Municipal”

Todas los municipios del país están cortados por el mismo problema: el poco dinero que reciben de coparticipación, y cuando lo reciben, ya es muy tarde. Con las economías regionales en crisis, con baja ocupación y con la economía estancada por los aumentos en las tarifas de servicios y en la canasta básica, la realidad de Pomán es dura, al igual que es dura la vida en todo el país por estos días.

“Hace 20 años eramos la mitad en Pomán, pero entonces las plantaciones de olivo trajeron mucha gente”, entonces había trabajo y el horizonte era otro. “Las fábricas de aceituna de mesa están paralizadas, hay empresas que han hecho inversiones y después han tenido que sacar la mitad de los olivos, porque ya dejaron de ser rentables” Así es como agoniza una economía regional.

El Intendente, con pocos recursos y con un sentir de impotencia muy grande, no sabe cómo hacer para acomodar al pueblo. No es fácil, “hay un nivel de desocupación muy grande”, wwwimonia, y al finalizar, con la cuota de humor necesaria para hacerle frente a esta dura realidad, concluye: “Damos gracias a Dios que las plantas no tienen rueda porque si tuvieran, ya se las hubiesen llevado