La Directora de la Escuela Nuestra Señora de la Guardia, Natalia Velázquez, de una zona rural en las afueras de Neuquén tuvo que tomar una desición dolorosa para cualquier docente rural, a partir del viernes se suspenden las clases hasta que aparezca ayuda para hacer frente a los servicios de gas y luz. El aumento de las tarifas en el interior muestran su costado más inhumano. Sin contención, algunas comunidades deben sufrir estos aumentos y en algunos casos la situación es terminal.

Estamos saturados” confesó la Directora. Desidia en el suministro de gas y aumento irracional de la luz son las causas por las que los jóvenes ya no podrán asistir a la escuela a partir  de la semana que viene. La escuela además, sufre un importante deterioro. “Sentimos que nos abandonaron“, concluye con una verdad que duele, pero que es inobjetable. 

Es la única escuela secundaria de la zona. Les falta el gas desde 2014. “Cuando se hizo la instalación de gas, hace diez años, la escuela era un edificio chico, pero cuando pasó lo de la tormenta del 2014, vino Camuzzi y dijo que había que hacer una nueva instalación. La obra está en marcha pero se dilató por problemas con el matriculado”, explicó Velázquez.

“Cuando se hizo la instalación de gas, hace diez años, la escuela era un edificio chico, pero cuando pasó lo de la tormenta del 2014, vino Camuzzi (proveedora de gas) y dijo que había que hacer una nueva instalación. La obra está en marcha pero se dilató por problemas con el matriculado”, cuenta la Directora. La burocracia ha privado de gas a una escuela que debe padecer muy bajas temperaturas. 

La situación en la escuela es preocupante. No tienen gas y no saben cómo harán para pagar la factura de la luz. Asisten 208 estudiantes, principalmente de zonas carenciadas. La directora explicó que en esta época en donde la escuela esté cerrada se trabajará junto a las familias de de los chicos. 

El gesto de los alumnos de quinto año muestra de cuerpo entero a un grupo unido que pretende lo mejor para la escuela. “Los chicos de quinto se enteraron de que no teníamos plata para pagar la luz y nos trajeron lo que habían juntado para su viaje de estudio”, cuenta emocionado la Directora.  En este lugar del país se practica la solidaridad, pero las empresas no reciben buenos gestos como formas de pago para dar sumistro de gas o de luz.