La sequía que atraviesa la zona núcleo del país es preocupante, los productores y las pequeñas localidades que viven del campo, todos los días ven el cielo en busca de nubes grises. El agua se hace desear, en Nogoyá (Entre Ríos) llegaron al extremo de promover una misa, rezar y hacer una procesión para que las fuerzas que dominan la naturaleza hagan llover.

Nogoyá es un típico pueblo del interior entrerriano, su actividad se basa en la agricultura y en menor medida la ganadería. Como toda la zona, la soja es el cultivo que domina. La provincia es una de las más contaminadas con agrotóxicos. Al igual que toda la zona núcleo, que hace un año sufrió inundación y ahora ausencia de agua.

“En el interior, tenemos una gran dimensión de que este país vive del campo; los productores somos una fábrica a cielo abierto y vivimos mirando el cielo y dependemos de él. Por eso, en la basílica de Nogoyá se están dando misa los domingos pidiendo para que llueva, también sucede en las capillitas camperas”, comentó a Elentrerios la presidenta de la Sociedad Rural de Nogoyá, María Guadalupe Vivanco. Los rezos y las procesiones se producen en los parajes y pueblos más pequeños de la campaña donde el contacto con el campo es diario.

La sequía se hace sentir fuerte en Entre Ríos, según la titular de la Sociedad Rural de aquella localidad, “las pérdidas rondarían los 10.000 millones de pesos. También la producción en lechería cayó 30 y 40%, y en ganadería se están dando rollos, algo que se hace en el invierno“.

Entre Ríos no tiene la exclusividad del rezo para que se produzca lluvia, la desesperación también alcanzó a Oratorio Morante, un pequeño pueblo de 50 habitantes del sur de Santa Fe. Allí, productores y vecinos hicieron una procesión encabezada por su patrono, para pedirle “la gracia” de la lluvia.