Hay quienes todavía dicen que extrañan los auténticos sabores de la comida, como cuando la naranja tenía sabor a naranja. Con la aplicación de las nuevas tecnologías se logró aumentar los volúmenes de producción, pero también fue perdiendo la escencia pura de la misma. Atenta a la creciente demanda de alimentos saludables por los consumidores cada vez más exigentes en busca de una vida saludable mediante dietas sanas, Angie Farrazzini creó el Mercado de Productos Sabe la Tierra, un punto de encuentro entre productores y consumidores donde los productos naturales y orgánicos son las estrellas. El Mercado está ubicado en la Estación San Fernando del Tren de la Costa, en el Gran Buenos Aires, y abre todos los sábados de 10 a 18. “En el 2008 se realizó una convocatoria de pequeños productores en la que armamos una red de consumidores responsables y nucleamos a 30 familias que tenían intención de comer más sano y a tomar contacto con los productores como una aproximación a lo que sería el mercado que se concretó en el 2010”, dice Farrazzini, y luego agrega: “Surge de una necesidad del productor como del consumidor. La idea fue unir a todos los productores de alimentos orgánicos en un solo lugar con una impronta determinada que es Sabe la Tierra, donde nos importa mucho la puesta en escena”.         
   El Mercado Sabe la Tierra está conformado por más de 50 productores. “El nombre tiene que ver con corrernos del lugar del saber y dejar a la tierra, escucharla, que es la que sabe”, resalta Angie, y agrega que conocer la procedencia de los productos que se venden en el Mercado Sabe la Tierra es fundamental para fomenta las relaciones humanas en la instancia del intercambio. Allí los aromas de los distintos productos se entremezlcan en la simpática y pintorezca estación. En los puestos abundan las frutas, verduras, dulces y conservas, cereales, salamines y quesos, aceites, yerbas, tés, panificados integrales, pollos, milanesas de soja, cerveza artesanal, huevos, y semillas orgánicas, entre otros. También se ofrecen productos de diseño sustentable.
   Todos los productos que se venden en el Mercado deben ser naturales, sin la utilización de conservantes ni agroquímicos. La propuesta es volver al manejo de las técnicas ancestrales, una vuelta a lo natural, a la relación humana en el acto de compra. Para certificar que los productos son 100 por ciento orgánicos, el equipo de Sabe la Tierra visita el lugar de trabajo de los pequeños productores para conocer los procesos de producción, y en el Mercado hay quienes ya lo hacen con protocolos del INTA en su programa denominado Prohuerta. “Trabajan fuertemente desde hace 20 años con esa filosofía”, remarca Farrazzini.    
   Además de los productos que se ofrecen en el Mercado, Sabe la Tierra propone diversas actividades para grandes y chicos como el taller de huerta orgánica, ecobolsas, y programas que tienen que ver con la alimentación, con la vida saludable, con la recuperación de los residuos, y la separación en origen. Y este año lanzó el Programa de Educación para la Sustentabilidad que busca potenciar la educación ambiental para el desarrollo sostenible en centros de educación infantil, primaria y secundaria. “Queremos que se abran otros mercados en otros barrios y ciudades. La idea es que el modelo se replique”, cierra Angie.