El objetivo del Día Mundial del Albatros es destacar su preocupante estado de conservación. La fecha recuerda el día en que el Acuerdo sobre la Conservación de Albatros y Petreles (ACAP) se abrió a la firma de países en 2001, constituyéndose en el mayor esfuerzo intergubernamental para mejorar el estado de conservación de este grupo de aves seriamente amenazadas.

Los albatros son aves marinas de gran porte que llegan a superar los tres metros de envergadura y que pasan una parte muy importante de sus vidas volando en altamar, parando en tierra sólo para reproducirse.

La fragilidad de estas aves marinas se basa en la baja productividad de sus poblaciones, producto de la baja frecuencia reproductiva (año por medio o dos veces cada tres años en muchas especies), la puesta de un solo huevo por temporada, y una madurez retrasada con ejemplares de algunas especies que llegan al estado adulto recién a los 10 a 15 años de edad. Los albatros son especies con alta fidelidad de pareja y muy longevas, con registros que superan los 60 o 65 años de vida.

En condiciones naturales los albatros basan su dieta en peces, moluscos y crustáceos pelágicos, tomándolos de la superficie o de las capas muy superficiales del mar. “Sin embargo, a lo largo de sus prolongadas vidas, estas aves aprenden a tomar ventaja de recursos originados por las actividades pesqueras, como descartes y desechos del procesado de la captura, y que suelen ser abundantes y más predecibles en espacio y tiempo que los recursos naturales. Si bien este subsidio alimentario puede ser interpretado como un beneficio para los albatros (de hecho puede serlo para otras especies de aves con diferente shistorias de vida), en realidad los efectos negativos de esta asociación por lejos contrarrestan cualquier posible beneficio. Al asociarse a las embarcaciones de pesca en busca de carnadas, descarte o desechos, los albatros y otras aves marinas se enganchan, enredan o colisionan con los aparejos de pesca, lo que constituye una atracción fatal. La mortalidad incidental resultantepuede aparentar mínima a escala de buque, pero definitivamente no sostenible para las especies cuando la misma se escalaregional o globalmente”, explica Marco Favero, investigador principal del CONICET y director del proyecto Ecología y Conservación de Aves Marinas, en el Grupo Vertebrados del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMYC, CONICET-UNMDP).

Favero, quien desde 2007 trabaja asociado al ACAP y hasta hace poco estuvo trabajando en Tasmania, Australia, como Secretario Ejecutivo de este acuerdo internacional, explica que a la mortalidad incidental en el mar se suma otra importante amenaza para los albatros en sus colonias. Una gran proporción de las especies se reproduce en islas remotas, muchas de ellas subantárticas,que recién fueron alcanzadas por el hombre en el siglo XVIII durante la explotación de focas y lobos marinos, seguida de cerca por el advenimiento de la industria ballenera. La colonización de las islas como bases de acopio y logística para esas industrias extractivas llevó a la introducción de mascotas y animales de granja para uso doméstico como gatos, chanchos, conejos y roedores que viajaban en los barcos y terminaron invadiendo las islas.Con el tiempo, muchos sitios reproductivos de los albatros, originalmente aislados y carentes de depredadores terrestres, se encontraron infestados de ratas, ratones y otra fauna asilvestrada que directa o indirectamente afectó y sigue afectando el éxito reproductivo en las colonias por pérdidas de huevos y la mortalidad de pichones. Encima de todo esto, evidencia reciente muestra que los efectos negativos de la mortalidad incidental y los predadores introducidos, entre otras amenazas,están siendo exacerbados por efectos del cambio climático y los concomitantes cambios dela circulación atmosférica, masas de aguas y distribución de presas a escala global”.

Las aguas de la Plataforma Continental Argentina son altamente productivas y contienen una extrema biomasa de presas y predadores entre los que se encuentran los albatros. Dentro de esta biodiversidad, algunas especies son particularmente emblemáticas en Argentina, como el Albatros de ceja negra (Thalassarchemelanophris) con el 80 por ciento de su población global reproduciendo en las Islas Malvinas y las Georgias del Sur, o los Albatros errante, Albatros de cabeza gris o el Albatros manto claro, por nombrar algunas, que reproducen en Islas Georgias del Sur.

El Mar Argentino y sus aguas circundantes no son únicamente utilizadas por especies locales sino que también son extensamente utilizadas por un número importante de albatros que provienen de otras regiones del planeta. Además del rol clave de estas aves en el funcionamiento de los ecosistemas marinos por su aporte en biomasa como predadores tope, los albatros son también destacados en la literatura por su potencial de servir como indicadores de la salud de los mismos.

Según indican los investigadores, la mortalidad incidental de aves marinas en pesquerías puede ser mitigada con la implementación efectiva de mejores prácticas pesqueras que reduzcan la atracción hacia los barcos o minimicen los enredos y/o colisiones con aparejos y artes de pesca, acciones contempladas en el Plan Nacional de Acción – Aves Marinas aprobado por el Consejo Federal Pesquero en 2010.

Fuente: CONICET