Por Franco Vizzio (*)

La definición básica de agricultura de precisión dice que es la “aplicación correcta de insumos, en el momento adecuado y en el lugar exacto”, lo cual es acertado. Pero también resulta una definición escasa, porque la agricultura de precisión es mucho más que eso. Es un proceso de trabajo que se basa en la generación, medición y análisis de información georreferenciada para lograr no sólo un conocimiento profundo de las fuentes de variabilidad dentro de un lote, sino también de controlar la calidad con la que estamos realizando las tareas de campo, verificar la calidad de las decisiones que tomamos, identificar malas prácticas, entre otras aplicación.

La agricultura de precisión resulta así un sistema de mejoramiento continuo que nos permite ganar eficiencia, sustentabilidad y rentabilidad. Hace más de 20 años que esta tecnología está en desarrollo y con crecientes niveles de adopción en todo el mundo. De hecho no es casual que desde sus inicios en los Estados Unidos se haya expandido hacia Europa y Australia como regiones con mayor adopción.

Esta tecnología permite aumentar la rentabilidad de los sistemas productivos en más de un 50 por ciento (siempre dependiendo de las variables intervinientes en cada unidad productiva), además de disminuir el impacto ambiental de la actividad y el riesgo económico de las decisiones tomadas.

En un contexto de constante crecimiento de la demanda de alimentos y energía, de cambio climático y agotamiento de recursos
invaluables como el suelo o limitados como el petróleo; la agricultura de precisión cobra una sustancial importancia en la necesidad de satisfacer estas necesidades contribuyendo a aprovechar al máximo el potencial de producción de nuestros suelos, a ser más eficientes en la utilización de los factores de la producción disminuyendo la contaminación y erosión de los recursos, a controlar la calidad de las tareas realizadas, a incluir la trazabilidad de los productos, y finalmente a incrementar la rentabilidad de nuestros sistemas productivos.

En la agricultura de precisión hay una altísima variedad y calidad de herramientas. En todos los casos los elementos están basados en las tecnologías de la información: desde los SIG (Sistemas de Información Geográfica) que nos permiten administrar, analizar y presentar la información georreferenciada que estamos generando; pasando por los sensores remotos (satélites, aviones fotogramétricos, UAV o drones) con los que se obtiene información de grandes superficies en poco tiempo y bajo costo, con diferentes resoluciones espaciales y temporales.

También se destacan los sistemas de guía (banderilleros y pilotos automáticos) que nos ofrecen la posibilidad de aumentar la eficiencia del uso de la tierra y de la máquina al disminuir superposiciones y “chanchos”, aumentar la calidad de la tarea y las horas de trabajo del operario.

Otros de los elementos son los monitores de tareas (de rendimiento, siembra, pulverización, fertilización) que nos permiten registrar información vital para la toma de decisiones y el control de calidad de las tareas; dosis variable (de siembra, fertilización y pulverización) para el manejo de sitio específico; corte automático por sección (Siembra y fertilización) que brinda la posibilidad de disminuir el desperdicio de insumos y aprovechar el potencial de rendimiento del cultivo; control de profundidad de siembra automático.

También tienen un lugar destacado dentro de las herramientas los sistemas de nivelación y riego variable para el manejo del agua; los sistemas GPS topográficos para relevamientos de altimetría; los servicios basados en “la nube” para el manejo de información y soporte técnico remoto; las colectoras GPS para registro de información georreferenciada a campo; los sensores de electroconductividad y electromagnetismo para determinación de variabilidad del suelo; los simuladores de cultivo; y un sinnúmero de herramientas aplicables a este sistema de trabajo.

Siempre es importante destacar que estas herramientas no reemplazan los métodos o conocimientos agronómicos tradicionales sino que facilitan su aplicación de manera precisa y automática.

(*) Ingeniero Agrónomo. Coordinador de la División Agricultura de Runco S.A. (www.runco.com.ar)