En el siglo recién nacido, la ciencia encabeza la nueva revolución a partir de avances de todo tipo, sobre todo en la producción de alimentos. Pero ni los hechos ni los futuros pueden ni podrán igualar un alimento fundamental: la leche materna. Por eso es que cobra un sentido fundamental el simple y fundamental hecho de dar la teta, que mañana tiene su día D: empieza la semana de la lactancia.

¿Por qué es importante amamantar? La leche materna contiene la combinación exacta de nutrientes que el niño necesita en la primera etapa de su vida. De hecho, hasta los seis meses los bebés no necesitan ni deberían recibir ningún otro alimento sólido o líquido. La leche materna contiene anticuerpos elaborados por la madre, factor que ninguna leche industrializada puede proveer.

Claro que el panorama empezó a cambiar para la lactancia a partir del papel fundamental que cumplen las mujeres en el mercado del trabajo. En ese sentido, el viceministro de Salud de la Nación, Daniel Gollan, aseguró que “sólo a través del trabajo articulado vamos a lograr que el Estado haga efectivo el derecho de las mujeres trabajadoras de poder sostener la lactancia después finalizada su licencia por maternidad”. Hoy, las trabajadoras que quieren seguir amamantando luego de su licencia por maternidad están amparadas por una ley nacional.
 
“Se trata de un tema de salud pública, ya que muchas de las enfermedades más comunes y a veces más serias, en los niños pequeños resultan menos frecuentes y menos graves en aquellos amamantados por sus madres. Y también, en caso de tener una enfermedad respiratoria o una diarrea, se recuperan más fácilmente y en menos tiempo que los niños alimentados con fórmulas”, agregó el funcionario.

En la Argentina, la Ley de Contrato de Trabajo (N° 20744 y sus modificatorias) establece en su artículo 179 que toda madre trabajadora dispone, durante al menos un año, de dos descansos de media hora para amamantar a su hijo/a durante la jornada de trabajo. Si el niño o niña no está cerca, ella puede sumar esos descansos y trabajar una hora menos por día, o bien utilizarlos para sacarse leche y conservarla – en un recipiente limpio, dentro de una heladera– hasta su hora de salida del trabajo. Al día siguiente, la persona que cuida a su bebé puede dársela en su ausencia, ya que la leche humana guardada en heladera (sin congelar) conserva sus propiedades hasta por tres días.
 
Las personas más cercanas de su entorno (la pareja, la familia, los amigos, los vecinos) desempeñan un papel muy importante cuando liberan a la mamá de otras actividades cotidianas o del cuidado de otros hijos menores, a fin de que cuente con el tiempo para amamantar al bebé con tranquilidad. Los favorecidos por esta estrategia no son únicamente el niño y su madre, que obtienen beneficios para su salud, tanto inmediatos como a largo plazo, sino también los empleadores de esas madres y la sociedad toda, ya que los niños amamantados se enferman menos y, cuando esto ocurre, se recuperan con mayor rapidez.
 
Durante los próximos dos fines de semana se entregará material informativo sobre lactancia materna en Tecnópolis, mientras que entre el lunes 4 y el jueves 7 de agosto inclusive, se difundirá un volante titulado “Quiero amamantar a mi bebé y seguir trabajando” a las usuarias del Tren Sarmiento. Los promotores de salud estarán en las estaciones Once, Moreno y Liniers, de 8.30 a 11.30 y de 15 a 18.