La bahía de San Antonio, a 20 kilómetros al norte de los balnearios de Las Grutas, fue el lugar de un hallazgo curioso. En una entrada de mar muy protegida, sin oleaje y con un régimen de mareas que promedian los siete metros, unos hipocampos pequeños se ven desde la orilla. 

La profundidad máxima de la bahía no supera los treinta metros. Rodeada por médanos, salinas y cangrejales, sólo es accesible por tierra desde los dos extremos que la conforman: la ciudad de San Antonio Oeste y el puerto de aguas profundas San Antonio Este.

Se los encuentra a 15 centímetros de profundidad. Y tienen colores muy llamativos. Algunos son amarillos, con bandas rojas en la aleta dorsal; otros son grises, con bandas negras y puntos iridiscentes de gran brillo.

En contraste con la monotonía de la estepa patagónica conviven con esponjas amarillas, rojas, violetas y naranjas, pulpos, cangrejos araña, pequeños caracoles, algas rojas y verdes, y cardúmenes de pequeños peces.

Descripto por primera vez por Plinio el Viejo, a mediados 0del siglo I de nuestra era, el caballito de mar en general habitó en aguas tranquilas y cálidas, en los mares templados y tropicales de todo el mundo. Siempre cerca de la costa, entre praderas de algas.

Es un pez que nada con la cabeza erguida y se impulsa con su aleta dorsal. Las pequeñas aletas pectorales lo ayudan a deslizarse de costado. Es un nadador muy lento, y los expertos calculan que tardaría dos días y medio en recorrer un kilómetro. A diferencia de la mayoría de los peces, está desprovisto de aleta caudal, y la porción posterior del cuerpo forma una cola prensil que le permite fijarse sobre las algas. Tiene un esqueleto cutáneo formado por anillos anulares óseos -llamado también armadura de placas u escudos- que dan rigidez al tronco.

El rasgo peculiar es reproducción. Tienen un cortejo muy largo, que dura dos días y medio. Es una danza nupcial en la que el macho y la hembra parecen hacer una coreografía y entrelazan sus colas. Lo interesante es que el macho es quien incuba los huevos, que le son transferidos por la hembra. Según lo observado en la naturaleza, la hembra se quedaría acompañando al macho durante el tiempo de gestación, que, para otras especies, dura alrededor de dos semanas y media.

Padre hay uno solo

El macho incuba los huevos en una bolsa ventral, recubierta de un tejido suave y dispuesta en compartimentos, para mantener cada huevo separado de los demás. En el momento del nacimiento, los huevos eclosionan dentro de la bolsa, por lo cual el pequeño animal da la impresión de sufrir un parto que es muy complejo y dura alrededor de tres horas. El macho jadea y parece que tuviera contracciones.

En cada parto nacen entre 250 y 600 crías. El Caballito de mar es una especie que tiende a la monogamia y forman parejas estables, pero son infieles. Lo de la fidelidad es un mito, aseguró el investigador Luzzatto. 

Los caballitos de mar se encuentran entre las especies que están en mayor peligro de extinción, debido a que son empleados como afrodisíaco. Asimismo, por sus colores vivos y su aspecto típico, se vende como animal ornamental para acuarios. También se comercian, secos, como souvenir.

Un estudio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, lo incluye entre las especies en riesgo a los caballitos de mar. Esto significa que para poder comercializarlos debe existir un marco regulatorio basado en estudios científicos acerca de la sustentabilidad del recurso.

La zona donde fue hallada ha sufrido un gran crecimiento urbano, en parte debido al turismo y, también, al desarrollo industrial. De hecho, existen algunos proyectos industriales que podrían tener impacto sobre ese ecosistema y poner en peligro a este pequeño y colorido animal.