Por Leandro Vesco – Fuente: Telam (Federico Abel)

La deforestación y las construcciones de centros urbanos en lugares próximos a ríos y cauces de agua gagudizaron las consecuencias del temporal que afecta Córdoba desde hace tres semanas, con miles de evacuados y diez personas muertas.

Horacio di Marco, presidente del Colegio de Agrimensores de Córdoba, analizó inundación que está sufriendo la provincia mediterránea. “Tiene mucho impacto la deforestación. También el sobrepastoreo de las tierras, los cultivos intensivos que se hacen y los loteos, con la consecuente impermeabilización de los suelos, fruto de las edificaciones y pavimentaciones”.

El experto insistió que la magnitud de lo ocurrido “podrían haber sido menor si se mitigaba el efecto que pueden producir las aguas”, pero aclaró que lo que ocurre se debe, además de a la gran cantidad de agua caída en los últimos 18 días, a que 2el suelo antes tenía mayor capacidad de retención y absorción que ahora”.

El agrimensor señaló que décadas atrás existía dentro y fuera de los pueblos, “lagunas de retardo que servían para la reconducción del agua por canales”. El mercado inmobiliario y la falta de regulación en el uso de la madera en los bosques traen como consecuencias la pérdida de las contenciones naturales.

Por su parte, el geólogo Edgardo Baldo, docente de la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba, manifestó que el temporal es la consecuencia de “una conjunción desafortunada de factores, que lleva a que muchos pueblos, sobre todo de la llanura, estén pasando por una situación complicada”.

La razón principal son lluvias anormales, es decir, una caída de volúmenes de agua no registrados en el período histórico. “Pero también es cierto que muchos de esos pueblos afectados están emplazados en lugares en los cuales se construyeron obras civiles que juegan en contra cuando ocurren precipitaciones excesivas”, dijo Baldo.

El docente recalcó que el caso de Idiazábal, donde debieron ser evacuados sus 1.200 pobladores. “Si se mira la imagen satelital, se ve que está rodeada de pequeñas lagunas, conectadas a su vez por varios cauces de agua, todo lo cual ahora juega desfavorablemente”.

Baldo alertó que, para evitar en el futuro el anegamiento de pueblos y ciudades por las crecidas de ríos y arroyos por fuertes tormentas hay que intervenir con obras costosas y de magnitud, teniendo en cuenta los volúmenes de agua que ahora sí sabemos que puede caer.

“Si hay algo bueno de todo esto, es que se ha evidenciado qué cantidad de agua se puede acumular o, bien, cuál es el volumen que hay que desalojar, eventualmente, para evitar estas situaciones. Las obras civiles tienen que tener en cuenta, de ahora en más, estas situaciones excepcionales”, enfatizó el docente.

“Está claro que, en la mayoría de los casos, priman otros intereses. Cuando eso pasa, como ahora, los damnificados son quienes compraron el terreno y levantaron una casa. Deberíamos saber dónde urbanizar y dónde no”, propuso el especialista. El temporal, que comenzó el 16 de febrero pasado en la zona de las Sierras Chicas, se intensificó hace 8 días con lluvias intensas en el noreste cordobés.