Como sucedió el año pasado en Santa Teresita, un delfín bebé llegó desorientado a la costa de San Bernarndo y se encontró con el peor enemigo del medio ambiente sobre la tierra: el hombre. A nadie se le ocurrió devolverlo al mar, lo único que hicieron los turistas fue sacarse selfies con el cetáceo que murió deshidratado.

La obsesión por compartir el hallazgo en las redes sociales determinó la suerte del delfín. Ni las autoridades de la Municipalidad ni los responsables de la playa detuvieron a los causantes de este asesinato. El pequeño delfín quedó varado en la costa y fue usado como un trofeo para sacarse selfies por los veraneantes.

“Era chiquito y se vino para la orilla. Lo podían devolver al mar, de hecho respiraba, pero todos se pusieron a sacarle fotos y a tocarlo. Pero decían que ya estaba muerto cuando se dieron cuenta de lo que hacían”, comentó una testigo del hecho. El delfín, que debía ser devuelto al mar, fue sacado del agua. “Lo dejaron morir. Nadie lo metió al mar”, aseguró la misma testigo a la prensa.

Se viralizó un video en el que se ve cómo las personas sacaron el delfín del agua y lo tocaban mientras se sacaban fotos, ya con el cetáceo muerto. El año pasado, en Santa Teresita sucedió un episodio similar, cuando un delfín apareció en la orilla y fue usado para selfies y videos. Los delfines son mamíferos acuáticos muy sensibles, que sufren un gran estrés al no poder regresar al agua.

Ni en Santa Teresita ni ahora en San Bernardo los responsables de la muerte de estos delfines fueron multados o detenidos. Se trata de un hecho de claro maltrato animal.