Serena Liechti cursa el quinto año en un colegio de Formosa, y decidió inscribirse en el concurso de belleza de la Reina de la Primavera, y como tiene un cuerpo normal y no uno modelado, las autoridades del colegio no la anotaron y dudaron de su estado mental, exigiéndole un certificado psicológico. El hecho muestra hasta qué punto es posible discriminar por no tener un cuerpo regido por los cánones que dicta el mercado.

La madre de Serena, Claudia Silvestri, en diálogo con la prensa manifestó que su hija quiso anotarse en el concurso de belleza para “romper con los estereotipos de modelos de cuerpo” Contó además que Serena “pudo salir de la bulimia y para nosotros es un ejemplo ya que en nuestra familia tenemos problemas de obesidad, yo hace tres meses me hice un by pass gástrico y bajé 30 kilos”, detalló la madre quien no entiende por qué la dirección de la escuela tomó esta acción de clara discriminación, en un ámbito en donde se debería tratar de integrar en vez de separar o dudar insanía, lo que es peor.

Según la madre de Serena, la rectora del colegio está en contra de la participación de su hija.  “Esto me sorprendió porque a nadie le piden un informe psicológico para inscribirse, además la rectora no nos atiende, creo que están dejando pasar el tiempo para que no pueda anotarse. Las elecciones son este próximo viernes”.

La historia de Serena es común a todas las personas que tienen un cuerpo diferente. Desde chica sufrió bullying y fue bulímica. La mirada de la sociedad siempre estuvo posada en ella, una sociedad que entiende que la  forma de un cuerpo normal tiene que seguir e imitar las reglas que se instalan desde los medios, es decir, figuras lánguidas y con pocos kilos. Cuando lo natural es tener el cuerpo que uno quiera, libre de ataduras estéticas.

“Yo siempre fui gordita y alta, mido 1,85. hace muy poco salí de la bulimia con ayuda profesional. Con el psiquiátra siempre hablábamos de que la meta es la que nos pone el televisor, el 90-60-90, entonces siempre fue mi meta hacer eso, y yo no podía. Porque para cumplir con esos cánones el peso que me daba la televisión era de 60 kilogramos. Y si vos te pones a pensar es algo ilógico lo que te dice la tele porque es un peso más bajo que lo normal”, sostiene Serena.

“Por eso se me ocurrió esto de inscribirme a la elección de reina. Porque no importa ser alta, flaca, gorda o baja: esto es para demostrar que si una tiene confianza en sí misma puede lograr montones de metas. Tu cuerpo es perfecto porque es tuyo y vos lo tenés que cuidar porque te ayuda a llevar día a día la vida, por eso quise presentarme”, sentenció esta formoseña que para muchos ya ganó algo más que un concurso de belleza. Se plantó frente a un sistema limitado y cerrado.

Una de sus compañeras, Mariana, habló en nombre de todos sus compañeros que la apoyan: “Serena es muy buena, ella no se merece ese trato por parte del colegio. Con nuestros compañeros de curso hasta pensamos en hacer una sentada” Serena, mientras tanto no siente enojo por la actitud de la rectora del colegio, pero “si tristeza y decepción porque el colegio me enseñó respeto desde que entré y hoy yo no recibí respeto por parte de la institución. Yo solamente quiero dar a conocer mi punto de vista sobre la belleza, quizás sea algo que nadie se anima a decir”

A fin de año, cuando termina su secundaria, Serena quiere viajar a Buenos Aires para anotarse en Medicina, determinación no le faltará para llegar a cumplir sus objetivos.