El cambio climático -de origen antropogénico- “afectará la disponibilidad, calidad y cantidad de agua necesaria para las acciones humanas básicas, socavando así el derecho al uso del agua potable y la sanidad para miles de millones de personas, advertía en marzo pasado el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) con motivo del Día Mundial del Agua, este recurso vital que ahora estará en la bolsa de valores.

Las cotizaciones reflejarán las variaciones del índice Nasdaq Veles California Water Index, con la sigla “NQH2O”, y se basa en un indicador de precios de los futuros del agua en California que el día del anuncio cotizaba a unos 486,53 dólares por acre-pie, una medida de volumen utilizada normalmente en Estados Unidos equivalente a 1.233 metros cúbicos, informó esta semana Chicago Mercantile Exchange Group.

Según este indicador, el precio del agua en California se duplicó en el último año y, con la mayor escasez de este bien, los expertos aseguran que la llegada al mercado de materias primas permitirá una mejor gestión del riesgo futuro, por lo que agricultores, fondos o municipios podrán protegerse o especular ante los cambios en el precio del agua. Los nuevos contratos permitirán una mejor gestión del riesgo asociado a la escasez del agua y, al mismo tiempo, realizar una mejor correlación entre oferta y demanda en los mercados, prometen.

Aunque el índice está basado en los precios de las cinco principales cuencas fluviales de California, donde la escasez del agua aumentó, este valor podrá ser usado como referente para el resto del mundo en los mercados del agua.

Esta noticia “es parte de un largo derrotero, que se viene transitando – principalmente – de la mano de las grandes corporaciones de la industria alimentaria, para transformarla (al agua) en una mera mercancía que se contrapone con su carácter natural inalienable respecto de las personas humanas, tal como ha sido concebida por los pueblos originarios e inclusive por las generaciones que precedieron a la sociedad civil actual“, expresa en un comunicado la organización Naturaleza de Derechos.

Agua y escasez

China y Estados Unidos son los principales consumidores del mundo de agua. La explotación excesiva de este recurso por el sector primario, la industria y el consumo humano, así como el cambio climático -ocasionado por el ser humano-, llevaron a que este recurso sea cada vez más escaso.

Aún en la actualidad 2.200 millones de personas viven sin acceso a agua potable, y 4200 millones (el 55% de la población mundial) carece de un sistema de saneamiento adecuado, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En los próximos años, dos tercios del planeta podrían experimentar escasez de agua y millones de personas verses desplazadas.

El informe de la UNESCO asegura que la mala gestión del agua tiende a exacerbar los impactos del cambio climático, no sólo en los recursos hídricos, sino en la sociedad en su conjunto, y destaca dos estrategias por lo que es importante la adaptación y la mitigación.

Lamentablemente, incluso el tratamiento de aguas residuales también contribuye al cambio climático, ya que genera gases de efecto invernadero que representan entre un 3% y un 7% de todas las emisiones contaminantes.

Desde Naturaleza de Derechos, denuncian que “en los últimos 50 años, se ha instalado fuertemente la perspectiva privatizadora y mercantilista del agua, que encuentra en la noticia de la semana sobre su cotización en el mercado de futuros del Nasdaq, su visagra más cruda y acuciante y que nos habla, a la vez, del reconocimiento del mismo sistema capitalista extractivista de que estamos ante la escasez de un elemento esencial para la vida planetaria. Escasez provocada por el mismo sistema que se sustenta en la acumulación infinita basada en la extracción, explotación, uso y aprovechamiento los bienes comunes ambientales, entre ellos, el agua. Y ante un bien escaso y de la importancia suprema como la que tiene el agua para la vida en el planeta, el sistema reacciona inmediatamente con su especulación financiera salvaje, ávida de superganancias y oportunismos.”

Por Matilde Moyano