Por Leandro Vesco

Los canales clandestinos son más peligrosos que cualquier temporal porque desvían el agua a lugares en donde no debería haber ningún cauce. Esto es lo que sucede en Castilla, un pequeño pueblo del partido de Chacabuco, en el noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Defensa Civil informó que el pueblo se halla anegado por la canalización clandestina. Sus ochocientos habitantes deben permanece en el pueblo sin tener una vía de entrada o salida habilitada.

En los últimos días Castilla vio cubrir de agua sus calles a raíz de los canales clandestinos que realizaron productores de la zona. Esta situación motivó que la Municipalidad de Chacabuco iniciara judiciales acciones ante los organismos provinciales de control y manejo de aguas superficiales para prevenir nuevas situaciones de estas características.

“Tenemos 30 evacuados en el pueblo”, afirmó el titular de Defensa Civil de Chacabuco, Gustavo Menghi. Esta situación es grave, y refleja lo que deben vivir muchas comunidades en el campo por la actitud inescrupulosa de productores agrícolas que desvían cursos naturales de agua hacia sus tierras para poder tener humedad en las mismas y mejores rindes, provocando la desestabilización de las tierras que no pueden ni son capaces de absorber grandes caudales de agua.

Esta realidad es muy común en el campo y lo que sucede en Castilla es una muestra de cómo el manejo clandestino del agua puede ocasionar un enorme problema, en este caso humanitario.

El Ministerio de Salud bonaerense envió a Castilla insumos de todo tipo, que fueron repartidos en una unidad móvil del municipio. En 1985, la mitad de la provincia debió sufrir una de las peores inundaciones de su historia, agravada por la canalización clandestina, en todos estos años, deberíamos haber aprendido algo. Pero parece que no.