Se trata de bolsas que poseen un certificado de degradación marina, que si la bolsa termina en los océanos, el mar o los ríos, se degrada en tan solo un año.

Desde Plastimi, empresa que comercializa este producto hace más de cinco años, explican que lo interesante de este tipo de bolsas es que vuelve al medio ambiente como abono fertilizante que sirve para cultivar el maíz, y a su vez usan sus granos como materia prima para producir nuevamente.

A este proceso lo llamamos economía circular, ya que todos los desechos que vuelven al medio ambiente se pueden volver a utilizar”, explicó Nicolás Guelman, uno de los responsables de la compañía, quien considera que el Estado debería acompañar estos proyectos.

Este proyecto es social y se trata de implementar a nivel mundial. En Europa esta problemática está avanzada en comparación con América Latina, donde todavía cuesta tomar conciencia sobre el cuidado al medio ambiente, pero notamos que día a día va creciendo la preocupación. Creemos que un futuro cercano podremos lograr mayor atención y es por ello que apostamos a esta tecnología”, indicó Guelman, en diálogo con Misiones Online.

También es importante destacar que la principal fábrica de Plastimi montada en el Parque Industrial cuenta con 559 paneles solares, que se convierten en electricidad para poder satisfacer al menos un porcentaje de la demanda energética.