Se trata de un trabajo que propone obtener cubiertas vegetales para proteger suelos en plazas o jardines de viviendas particulares, y también obtener chips de madera que son muy útiles como combustible, tanto en industrias que utilicen biomasa como en el ámbito domiciliario.

Tras un exhaustivo estudio realizado desde los centros de investigación del organismo en colaboración con el municipio de Posadas se logró la “caracterización de todos los elementos que provienen de los residuos de la poda urbana”, explica Andrea Acosta, directora del INTI en Misiones.

De este modo “pudimos conocer los distintos tipos de especies, la cantidad generada, las características físico-químicas y el potencial energético en cada caso”, agregó la especialista y añadió que “era de primordial importancia conocer las variables de humedad y de poder calorífico, que varían de acuerdo a la especie”.

Explicó además que se confeccionó una lista de las 10 especies vegetales que más predominan en el residuo de poda y que son las que mayor valor calorífico tienen y a la vez, las que más predominan en el lugar.

“Ya terminamos el trabajo técnico, en breve comenzará la poda y la idea es poder producir un chip para que, en esta primera etapa, el municipio lo utilice de manera ornamental en plazas y paseos urbanos, además sirve de protector de suelos y también de abono”, explicó Acosta.

Y adelantó que “a futuro el objetivo es poder instalar una planta para producir energía a través de la combustión de estos chips que, en otro momento, se hubieran simplemente desperdiciado”.

Según explicó la especialista, el proyecto contempla la generación de un “chip biomásico” que, a diferencia del chip de aserradero, se origina “a través de distintas especies que se mezclan en la proporción correcta”.

Por su parte, Héctor Rodriguez, secretario de Servicios Públicos de la municipalidad de Posadas, detalló que la temporada de poda que comenzará el próximo 1 de mayo dejará a lo largo del año cerca de 8.300 toneladas de residuos y que luego del “relevamiento y caracterización de los recursos se empezaron a barajar distintas opciones”.

Lo primero que vamos a hacer es utilizar estos chips como cobertura orgánica para plazas y paseos”, aseguró y remarcó que además “los residuos más finos serán utilizados como camas de compostaje para abono orgánico”.

El funcionario aseguró que ya se realizó la adquisición del equipamiento necesario y que se instaló en “el parque industrial de la ciudad de Posadas donde comenzará a funcionar una chipeadora industrial que tiene una capacidad de trituración de 20 toneladas de ramas y troncos”.

“Además, se acondicionaron las instalaciones para lograr una infraestructura edilicia donde guardar el chip para que de manera natural pierda humedad y posterior a eso pueda teñirse con colorantes de origen vegetal”, detalló y remarcó que “el INTI es el encargado de lograr la tecnología para lograr los colores de manera orgánica y siempre cuidando el ambiente“.

Los chips vegetales tienen “un potencial energético muy alto, de casi un mega watt” y que “la idea es, a futuro, generar energía eléctrica y recuperarla”, señaló Rodríguez y aseguró que “tenemos pensado, a futuro, instalar una planta pequeña para poder realizar el proceso de combustión y generar así energía”.