El Museo Sitio de Memoria ESMA -el centro clandestino de detención, tortura y exterminio que tuvo un rol central en la organización del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico militar- será propuesto este año por Argentina para integrar la Lista de Patrimonio Mundial de Unesco.

El Museo se encuentra en plena ejecución de un Plan de Trabajo para la postulación, que es vista por sus autoridades como “un desafío y una oportunidad porque propone una reinterpretación del bien, ya no en el contexto de su indudable relevancia dentro de la historia argentina y regional, sino como una contribución al Patrimonio Cultural del mundo“.

“Pensamos la postulación como una herramienta de protección y conservación de este lugar. Hay un consenso en Argentina con respecto al nunca más al terrorismo y la defensa de la democracia, pero sabemos que no hay batallas ganadas y estos temas pueden ser temas de agenda o no para los gobiernos“, dijo a Télam Alejandra Naftal, directora ejecutiva del museo, en una recorrida por la muestra que se inauguró en 2015 y ya recibió más de 400 mil visitas.

“Conseguir esta protección de Unesco mostraría que está aceptado mundialmente lo que ocurrió en este lugar, para que siga siendo un faro de la memoria y los derechos humanos, tanto en nuestro país como en la región”, agregó.

Sostuvo además que “Argentina tiene una tradición muy grande sobre el trabajo en derechos humanos y esto sería darle una visibilidad internacional a esos valores, que el museo representa. Hay que demostrar que el Estado y la sociedad en su conjunto avalan esta candidatura”.

El Museo Sitio de Memoria ESMA está emplazado donde funcionó el principal centro de detención, tortura y exterminio de los 600 lugares de represión que hubo en la última dictadura. Por allí pasaron 5 mil hombres y mujeres secuestrados por los gobiernos dictatoriales y sólo hay 250 sobrevivientes, que han dado su testimonio en los juicios posteriores.

 

Menos del 1% de los bienes inscriptos en la Lista del Patrimonio Mundial se refiere a violaciones graves de los derechos humanos, que informalmente se denominan “Patrimonio del Nunca Más”.

Los únicos ejemplos que se han elegido de este tipo son la Isla de Gorée, en Senegal, y el Muelle de Valongo, en Río de Janeiro, Brasil, porque eran los puntos principales del comercio de esclavos.

También se encuentran en esta lista el campo nazi de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau; el Memorial de la Paz de Hiroshima (Cúpula de Genbaku), Japón; la isla Robben Island de Sudáfrica, que alberga la prisión donde Nelson Mandela permaneció en reclusión durante el apartheid; y por último, el Puente Viejo en el centro de Mostar que fue considerado un símbolo de paz luego de la guerra de Bosnia de 1993.