Una investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), en el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, CONICET-UBA) recibió en París, Francia, el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”, representando a América Latina.

Se trata de Amy Austin, quien fue seleccionada por un jurado internacional compuesto por 10 personalidades reconocidas de la comunidad científica y presidido por la doctora Elizabeth Helen Blackburn, premio Nobel de Medicina.

Es la primera vez que se premió a una investigadora de ecología y, según pondera Austin, esto es indicativo del rol que la disciplina está jugando en la comunidad. “No solo la científica sino que en general, y está relacionado a lo que estudiamos: el impacto humano sobre los ecosistemas y cómo eso puede traducirse en cambios globales como el cambio climático y cómo puede afectar nuestra salud. Lo que estamos haciendo está llegando a la conciencia del público general”, asegura.

Doctorada en Ciencias Biológicas de la Universidad de Stanford, de los Estados Unidos, en 1997 logró una estadía en nuestro país financiada por la National Science Foundation de aquel país y se radicó definitivamente en la Argentina, donde desarrolló sus estudios como integrante del IFEVA. “La premiación es a la trayectoria de nuestro grupo y a lo que nosotros hacemos, pero al mismo tiempo es importante la contribución que hace a toda la región América Latina”, confiesa la investigadora, que se convirtió en la quinta argentina en lograr la distinción.

Austin estudia los ecosistemas naturales para entender el impacto que tiene la actividad humana, y entender cómo funciona.Si no tenemos información de cómo funciona el ecosistema en ausencia de actividad humana, es muy difícil para nosotros predecir y mitigar, o hacer algo, para prevenir. Los ecosistemas naturales son en gran parte responsables del balance de dióxido de carbono en la atmósfera, es muy importante lo que ellos hacen naturalmente, más que las estrategias que nosotros podamos tomar para reducir el carbono”.