En un acto celebrado en la Sala Argentina del Centro Cultural Kirchner (CCK), la doctora Sandra Díaz, investigadora superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC) recibió el máximo galardón de la Fundación Bunge y Born.

Se trata de un reconocimiento otorgado a quienes desde hace años alertan sobre el mal uso de los recursos naturales, y llega en un momento de grave crisis ambiental, con foco en la Amazonia.

Durante la ceremonia, tras recibir el galardón, Sandra Díaz hizo hincapié en la importancia de la ciencia pública.Hoy más que nunca eso es crucial, no importa cuánto lo repitamos, no es trivial, no es un lugar común afirmar que la ciencia pública es la clave, es un aspecto fundamental e irrenunciable de un país con progreso genuino. Gracias por recordarle -a la Fundación Bunge y Born- a toda la ciudadanía cada año que la ciencia pública no es un lujo que no nos podemos dar sino algo amigo, algo útil, algo que merece respeto, apoyo y reconocimiento de toda la sociedad”.

y Agregó que “en círculos académicos, se habla de torcer la curva del deterioro de la Naturaleza, de mejorar en el tiempo los indicadores de biodiversidad, naturaleza, ecosistemas. Es dar un volantazo, ir a la raíz del problema. Es incorporar salvaguardas de la trama de la vida en los factores de decisión”.

Díaz es bióloga y analiza la trama de la vida (biodiversidad) a través de las plantas. Presentó, junto a su equipo, un trabajo valorado a nivel mundial: La contribución de la naturaleza para la gente. Díaz ha tenido un papel protagónico en el desarrollo teórico y la implementación práctica del concepto de diversidad funcional, sus efectos sobre las propiedades ecosistémicas y su importancia social.