La preocupación central es la inclusión del área Villa Regina, desde el límite de Mainqué hasta Chichinales, abarcando no sólo el sector de meseta sobre la barda norte, sino también toda el área de chacras de esta región, de la provincia de Río Negro.

Franco Susca, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina, señaló que la postura de la entidad no es de una oposición total a la posibilidad de explotación hidrocarburífera. “Lo que estamos planteando es que este tipo de emprendimiento se realice en un sector donde no afecte la producción frutícola. Ya tenemos un claro ejemplo en Allen de todos los problemas que se están generando con contaminación de napas y por el constante circular de vehículos pesados en la zona rural”, indicó.

“Cuando se hizo la construcción de la autovía de la Ruta Nacional 22 hubo un gran debate por el impacto ambiental, y en este caso no se abre sino que directamente se avanza sin ningún tipo de consulta previa”, agregó. Tanto la postura de la cámara que preside, como la de productores agrícolas “es que se pueda aprovechar toda la zona de meseta al norte del Alto Valle, o bien la zona de meseta al sur del río Negro, pero que no se afecte la zona de chacras”.

En tanto en la vecina provincia de Neuquén, el vocero de la Confederación Mapuche, Jorge Nahuel reconoció que la comunidad Campo Maripe “no puede convivir con una industria que les pasa por encima, no puede convivir con los caminos internos militarizados por la policía y seguridad privada”. Reveló que desde la subsecretaría de Tierras “se introducen vecinos que están carentes de tierras, metiendolos en el territorio comunitario”.

A su vez el dirigente de le Cámara de Villa Regina reparó en el impacto social que tiene la actividad. “Los costos se van muy arriba por los salarios de los trabajadores del sector”, sostuvo. También se refirió al tema ambiental, preocupado por “los daños que genera la explotación petrolera”.

Finalmente, se refirió a la convivencia con la fruticultura. “Estamos trabajando en determinar si este tipo de explotación puede llegar a provocar condicionamientos por las normas EurepGap y esto impida que se pueda comercializar las frutas a los mercados de ultramar”, señaló el dirigente.

El Petróleo es un negocio que en gran parte está en manos de empresas extranjeras que ocupan muy poca mano de obra local y se llevan a su vez multimillonarias ganancias, deteriorando economías regionales, caminos y contaminando el medio ambiente.