Fuente: INTA

Un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Castelar presentó la primera variedad de incayuyo inscripta en el Registro Nacional de Cultivares del INASE (Instituto Nacional de Semillas). Se trata de Tawa INTA un cultivar que se destaca porque produce el doble de aceites esenciales, en comparación con la planta madre, y su aroma es más intenso.

Alejandro Escandón, especialista en cultivo de tejidos vegetales y en aromáticas nativas del INTA y uno de los obtentores del nuevo cultivar, señaló que “las plantas medicinales y aromáticas están expuestas a una recolección indiscriminada en la zona de las sierras y del monte y algunas están en serio peligro de extinción”. El incayuyo (Lippia integrifolia) es una aromática nativa con propiedades medicinales, que crece desde San Luis a Jujuy, en áreas montañosas áridas y semiáridas de la Argentina. La cosecha, cada vez más intensa, amenaza a esta especie y puede provocar la erosión genética y hasta la extinción de las poblaciones locales. Con la presentación de este cultivar, “queremos ofrecer al productor una planta identificada, seleccionada y con características superiores a las que se encuentran en el monte”, indicó Escandón. Según Escandón: “Tawa INTA produce el doble de aceites esenciales, en comparación con la planta madre”. Estas características, hacen que el nuevo cultivar sea ideal para elaborar bebidas digestivas en base a hierbas y yerbas compuestas.

A partir del trabajo de campo de identificación y recolección, realizado por el grupo del Programa de Nativas y Aromáticas del INTA, se seleccionaron los ejemplares más representativos. “La identificación se hizo sobre la base de las composiciones de los aceites. Además, mediante el uso de herramientas biotecnológicas, logramos duplicar el contenido de aceites esenciales de la planta madre”, explicó el especialista del INTA. Durante el trabajo de mejoramiento genético, “una porción de la planta es expuesta a condiciones controladas para duplicar el contenido de material genético, esto hace que en algunos casos se produzca el doble de biomasa y de aceites esenciales, que la planta original”, señaló Escandon. Miguel Elechosa, especialista en mejoramiento de plantas nativas y coordinador del proyecto de recolección y selección iniciado en 2006, expresó que aún no se tienen datos precisos sobre el manejo, debido a que “recién estamos presentando los primeros ejemplares”. “Los cultivares que están en evaluación son clones de la planta madre que seleccionamos”, indicó Elechosa quien aseguró que “una vez que tengamos material suficiente para la propagación, iniciaremos el ciclo de prueba a campo”. Tawa, que significa “cuatro” en quechua, “lleva ese nombre porque con el trabajo de mejoramiento duplicamos su número de cromosomas, lo que la convierte en una variedad tetraploide”, expresó Escandón.

Esta variedad de incayuyo florece a comienzos del verano. Es un arbusto aromático, con flores blancas, que llega hasta los 60 centímetros de altura, con tronco de color grisáceo. Las hojas, de color verde claro, son simples y de forma lineal a puntiaguda o lanceolada. En la medicina popular, incayuyo se emplea como suave diurético, emenagogo (digestiones lentas) y para el tratamiento de afecciones bronco-pulmonares. Junto con otras hierbas es utilizada para la elaboración de bebidas sin alcohol (amargos serranos) y para la producción de yerbas compuestas. Tawa INTA es el resultado del trabajo en conjunto entre el Instituto de Genética y del de Recursos Biológicos del CNIA del INTA –Buenos Aires– y de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, integrado por Jesica Iannicelli, Miguel Juárez, Alejandro Martínez, Catalina Van Baren, Miguel Elechosa y Alejandro Escandón.