El 19 de Julio de 1924 se produce en el entonces Territorio Nacional del Chaco la peor matanza de la historia argentina perpetuada contra los pueblos originarios: policías y estancieros mataron a tiros y machetazos a alrededor de 700 hombres, mujeres y niños de los pueblos Qom y Mocoví que se habían alzado contra la esclavitud a la que se hallaban sometidos, esto sucedió bajo el amparo de la política, en la tristemente colonia Napalpí. 93 años después, el crimen sigue impune. Para conmemorar este genocidio se presenta un documental que se puede ver por internet.

El documental fue dirigido y realizado por la periodista Andrea Bonnet, y el mismo se hizo con el fin difundir lo que para algunos es un hecho histórico desconocido: la masacre de Napalpí. Mostrar cómo se produjo, por qué, y dejar bien en claro las responsabilidades políticas del hecho y el reclamo actual de los pueblos que intentaron exterminarse hace 93 años cuando la dirigencia política bendijo la matanza.

La historia de la masacre puede resumirse así: en 1922 Marcelo T. de Alvear asume la presidencia, reemplazando a Hipólito Yrigoyen, en esos años el Territorio Nacional del Chaco tenía todas las condiciones para transformarse en una potencia algodonera, pero había un problema: las tierras aptas para el cultivo o cultivadas estaban habitadas por los “míseros indios“, como la política llamaba a los pueblos originarios que vivían allí. Para intentar poner a raya a estos pueblos, Alvear nombra gobernador a su amigo, el estanciero algodonero Fernando Centeno.

Napalí era una “Reducción Aborigen” a 120 kilómetros de la actual Resistencia, allí los indígenas eran esclavos de los estancieros, vivían en condiciones infrahumanas, no recibían ningún cuidado sanitario ni humanitario y dentro de este lugar no existía la Ley. Lo único que importaba era que trabajaran en los campos algodoneros durante todo el día. En julio de 1924, los pueblos decidieron alzarse contra el yugo del hombre blanco e iniciaron una huelga, algo impensado para un estanciero y para el poder político nacional. Miembros de comunidades Qoms y Mocovíes denunciaban la situación en la que vivían y planeaban irse a los ingenios de Salta y Jujuy para organizar una huelga nacional.

El gobernador Fernando Centeno recibió la orden de calmar la situación de cualquier forma. Prohibió a los indígenas abandonar la provincia y cuando entendió que no tenía ningún poder sobre ellos, ordenó la represión.

La masacre fue brutal. El 19 de Julio de aquel año, llegaron a Napalpí un grupo de 130 hombres armados con Mauser y Winchester, eran estancieros, policías y amigos del poder. Venían a divertirse y saciar su sed de sangre. Rodearon el campamento, en momentos en que los aborígenes estaban celebrando una ceremonia religiosa organizada por los chamanes para obtener fuerza de sus dioses, el plomo y el acero llovió contra aquellos que sólo estaban armados de fe y palos. La matanza fue total, alrededor de 200 cayeron en el acto, y después de las balas, sacaron sus machetes y mutilaron a todo aquel que se moviera. El resultado causa vergüenza hoy, se habla de alrededor de 700 aborígenes, entre hombres, mujeres y niños que fueron masacrados, los que estaban moribundos fueron colgados y algunos sometidos a vejaciones indescriptibles.

Al año siguiente, el ministro del Interior de Alvear, Vicente Gallo, habló en nombre de su jefe político: “El Poder Ejecutivo considera que debe encararse definitivamente, como un testimonio de la cultura de la República, el problema del indio, no sólo por razones de humanidad y de un orden moral superior, sino también porque una vez incorporado a la civilización será un auxiliar valioso para la economía del norte del país” Esta matanza aún hoy está impune, para escuchar las voces que pueden relatar lo sucedido, la periodista Andrea Bonnet realizó el documental que se puede ver por internet, en esta dirección:

https://www.masacrenapalpi.com/