Argentina es un país que a nivel global representa menos del 1% de las emisiones mundiales, lo cual coloca al país entre los 25 países más responsables del cambio climático.

El informeElementos para una estrategia a largo plazo baja en carbono”, elaborado por la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires para la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), en colaboración con ClimateWorks Foundation y Fundación Vida Silvestre, advirtió que debe haber cambios en el sector energético y en del uso del suelo en el país para que la temperatura global promedio no incremente en más de 1,5 °C con respecto a valores preindustriales.

La publicación indica que, como firmante del Acuerdo de París y como adherente a los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU, Argentina no queda exenta del deber de reducir sus emisiones. Por ello es necesario establecer una estrategia que oriente y articule las acciones a seguir para alcanzar estos objetivos a largo plazo. Argentina todavía está en planes de hacer una estrategia”, dijo a Télam Enrique Martua, integrante de FARN y explicó que nuestro país tiene una matriz de emisiones donde el 56% proviene del sector energético, incluyendo al transporte, y el 37% tiene del uso de la tierra (deforestación, agricultura, ganadería), mientras que el restante se reparte en procesos industriales (metalúrgico y cemento) y basura.

El informe establece que la descarbonización de la matriz productiva debería promover el uso racional y eficiente de la energía, la electrificación de la demanda de energía donde sea posible y la producción de electricidad a partir de fuentes renovables. Este uso racional y eficiente de recursos debe implicar la transformación modal del transporte para luego pensar en una transformación tecnológica hacia vehículos eléctricos o a hidrógeno.

“En el sector energético, planteamos que hay un rango de combinaciones para obtener la neutralidad como impulsar el hidrógeno, la electrificación y los biocombustibles. Queremos mostrar factibilidad, que sea viable”, aseguró Martua.

Carlos Tanides, ingeniero eléctrico y coordinador de Programa de Ciudad, Clima y Energía de Fundación Vida Silvestre, aseveró que se debe trabajar sobre la demanda en el sector energético: “El sector energético se puede trabajar desde la demanda, que es un tema descuidado en la Argentina y que tiene un potencial gigantesco. Debemos activar políticas concretas para bajar el consumo, que es lo que se hace en todas partes del mundo. En países desarrollados el consumo de energía bajó en los últimos 17 años porque tienen políticas muy fuertes”.

“Para 2050 podríamos estar consumiendo la misma cantidad de energía que ahora y lograr eso tiene un costo menor que producir más energía“, afirmó Tanides y sostuvo que se podría hacer a través de implementar “un sistema de etiquetados, estándares de eficiencia y cambios de gas por electricidad”.

En materia de usos del suelo, el informe establece que la estrategia argentina debería contemplar una revisión profunda de las prácticas agrícolas y ganaderas, y detener la deforestación de forma inmediata y comenzar con la reforestación de bosques nativos.

La ganadería y el cambio de uso de la tierra, sobre todo la deforestación, constituyen las dos principales fuentes de emisiones de este sector en nuestro país. Si Argentina quiere llegar a ser carbono neutral, la cantidad de emisiones tienen que ser la misma que las absorciones, y eso se logra con más bosques porque aumenta la captación de dióxido de carbono“, aseguró Martua.

Argentina necesitaría incrementar un 460% el área destinada a bosques cultivados de especies comerciales como coníferas y eucaliptus, o bien triplicar la superficie de bosques nativos para 2050 para alcanzar esos objetivos, indicó el informe.

Martua valoró que “Hoy la gente ya tiene internalizado el tema del cambio climático y la generación más joven se está movilizando, se fue construyendo esa conciencia colectiva”. Por su parte, Tanides señaló que la sociedad de a poco va tomando más participación y conciencia. La única esperanza clara es que la sociedad reclame con más fuerza porque muchas veces no parece que del lado de los partidos políticos haya mucha decisión”.