La experiencia solidaria se desarrolló en la Unidad 10 del Servicio Penitenciario Bonaerense, donde recientemente fue inaugurado un taller de tapicería.

En el marco del programa “Más trabajo, menos reincidencia”, la directora del penal, Miriam Irala, coordinó las acciones para que las personas detenidas avanzaran en la producción de ocho juegos de bancos acolchados y mesas para el hospital local que asiste a niños y jóvenes con discapacidades que no cuentan, en algunos casos, con contención familiar.

Guillermo es una de las personas privadas de libertad que fue clave en el proceso, ya que su oficio es tapicero y productor textil.  Junto con otros internos y bajo la supervisión del jefe de Talleres Alejandro Salto pusieron manos a la obra.

El grupo de trabajo realizó los armazones de madera, colocaron los acolchados y cosieron las telas y cuerinas para dejar un producto de alta calidad.

La directora del Hospital San Lucas, Mariela Morán, se presentó en la Unidad 10 para participar del acto de entrega de los pufs, el cual se realizó con todas las medidas de bioseguridad por la pandemia de coronavirus.