Los internos restauraron siete sillas de ruedas y repararon electrodomésticos (lavarropas, secarropas y plancha industrial) para los ancianos alojados en un hogar de esa localidad bonaerense, en el marco de las actividades solidarias que se impulsan desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.

“Las sillas de ruedas estaban en desuso y gracias a la donación de la mano de obra de los internos, volvieron a tener utilidad. Se trata de un emprendimiento solidario en el que los privados de libertad pusieron en práctica los conocimientos adquiridos en los cursos de capacitación laboral. Esa es la idea: conjugar la formación en oficios con servicio a la comunidad”, explicó Marcelo Inchauspe, director de la Unidad 30.

Los internos solidarios recibieron instrucción en herrería, pintura, electricidad y tapicería mediante el Programa Tratamental Cursos No Formales dentro del Área de Formación Técnica y Oficios.

Se trata de talleres productivos que están enmarcados dentro de la Ley Nacional N°25855 de Voluntariado Social y la Ley de Ejecución Penal 12256 de la provincia de Buenos Aires, como formador de sujeto social y herramienta válida de inclusión.

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