La gigante que presagia el verano

Originaria de las regiones semidesérticas de Africa, la sandía perteneciente a la familia botánica de las Cucurbitácea. Al igual que el pepino y el zapallo, es una especie anual y de porte rastrero o trepador. Es cultivada desde la antigüedad por las poblaciones que habitaban las costas africanas del Mar Mediterráneo y recién en el siglo XVI fue introducida en Europa, donde se la comenzó a cultivar y de allí pasó al continente americano, donde se extendió rápidamente a todas las regiones cálidas.

De la planta se consume el fruto, por su muy agradable sabor dulce. Los frutos tiernos se preparan y consumen como sucedáneos del pepino, incluyendo encurtidos como los pickles.

 

En términos botánicos, es una planta cubierta de pubescencia de color grisáceo, con tallos rastreros y trepadores, angulosos y ramificados con zarcillos bífidos o trífidos. Hojas de forma acorazonada o aovada con tres o cinco lóbulos que a su vez también son lobulados y con lámina profundamente hendida.

Las flores son grandes, solitarias, cáliz de 5 sépalos y corola penta-lobulada de color amarillo. El fruto es de forma oblonga, elipsoidal o globosa, generalmente de gran tamaño, de coloración variable a menudo verde oscuro. Placenta o pulpa amarilla, blanca o roja, muy dulce conteniendo gran cantidad de semillas comprimidas, de color negro o blanco.

7 a 10 semillas pesan 1 gramo.

Requerimientos

Como es una especie muy sensible a las heladas, requiere períodos prolongados con altas temperaturas y lugares de climas templado-cálidos. La temperatura media mensual óptima para su crecimiento y desarrollo se encuentra entre 22°C y 29°C con máximas de 35,6°C y mínimas de 18°C.

Las temperaturas del suelo óptimas para que las semillas germinen sin dificultad son de 21°C a 35, 5°C con máximas de 40°C y mínimas de 15,5°C.

Las semillas son poco exigentes en humedad para germinar. Germinan aun con suelos con muy bajos tenores de humedad. Requiere suelos de textura areno-arcillosa, ricos en materia orgánica, bien drenados con pH entre 7 a 6,5 tolerando los muy ácidos hasta pH 5 y medianamente tolerante a la salinidad.

No es necesario realizar muchas labores culturales durante el cultivo, pero sí es muy útil realizar un buen barbecho o aporte de materia orgánica y rastrear o carpir la superficie y emparejarla antes de la siembra.

Se siembra por golpes dejando caer 4 a 5 semillas en surcos o filas distanciadas a 2-3 metros y 1,5 a 2 entre las plantas. Cuando emergen las plantitas se ralean dejando 2 de ellas por cada golpe.
La época de siembra en el norte de Argentina es de agosto a octubre.

Se realiza un riego de presiembra y luego otro a los 50 a 60 días de sembrada. Se carpe el suelo luego que las plantas emerjan con el propósito de eliminar las malezas y de 3 a 4 carpidas más a lo largo del cultivo.

Las guías o tallos rastreros se acomodan en las hileras antes que se formen los frutos pues si no corren el riesgo de desprenderse. Se cosecha cuando los frutos están maduros que generalmente coincide a partir de los 80 a 100 días de sembradas, cortándolos con un trozo de pedúnculo.

El momento de la cosecha se determina por:

a) el tamaño.
b) el zarcillo más cercano al fruto debe estar seco.
c) al madurar pierde algo del brillo y al rasgar con la uña la corteza se desprende con facilidad la parte verde externa.
d) al golpearlo con los dedos el sonido es “sordo”.
e) el color que toma la parte en contacto con el suelo es blanco amarillento

Plagas y enfermedades

Las enfermedades más agresivas son las Antracnosis provocada por Colletotricum lagenarium, Fusariosis vascular causada por Fusarium oxysporum y F. niveum, Mildew cuyo agente es Pseudoperonospora cubensis, Oidio causada por Erysiphe cichoracearum, Tizón gomoso del tallo provocada por Mycosphaerella melonis y Podredumbre del extremo del tallo causada por Diploidia gossyina. Esta última afecta sólo a los frutos una vez cosechados o durante el cultivo por rotura o heridas en la corteza del fruto y en el pedúnculo. Para evitarla se aplica caldo bordelés en el pedúnculo.

Las demás enfermedades se tratan con fungicidas específicos o con Zineb. Para evitar la mayoría de las enfermedades y los nematodos se recomienda rotar los cultivos de la huerta e implantar nuevamente sandía cada cuatro o más años en el mismo lugar.

En cuanto a las plagas, la arañuela, mosca blanca, pulgón, trips, orugas minadoras de la hoja, nematodos y orugas son las más perjudiciales y frecuentes.