Capítulo 1. Cocina casera con Inés Acevedo.

 

La historia del huevo de ñandú correntino.

 

Martín Llambí viaja a Esquina, Corrientes. Recorriendo La Loma, una estancia espectacular conoce a los menchos correntinos. Lucio Algorta es el encargado y maneja el vehículo enseñando su lugar de trabajo. A Algorta no le gusta el aire acondicionado, maneja con la ventana abierta. Cada tanto detiene el vehículo y observa el horizonte con largavistas.

 

Hay montes de espinillos, de algarrobos y de ñandubays. Corrientes, provincia querida.

 

Algorta ahora agarra un huevo gigante en medio de un potrero. “Mirá -dice- es un huevo de ñandú. Encontrar un huevo de ñandú abandonado en el campo es buena suerte”.

 

Martín Llambí le pregunta si la ñandú hembra lo abandonó. La respuesta es afirmativa. Entonces pregunta si podrá llevárselo a Inés Acevedo, una cocinera que adora los huevos. Algorta sacude el huevo, le acerca la oreja y comenta que está bueno, que claro, que cómo no va a poder llevarlo…

 

Martín Llambí envuelve el huevo en una remera usada y lo despacha en el bolso. El viaje en colectivo dura toda la noche. El huevo llega sano y salvo.

 

Inés Acevedo se quiebra cuando agarra el huevo de ñandú correntino. Quiere freírlo ya mismo. Al mediodía invita a amigos a almorzar y lo comen.

 

VIDEO

 

El huevo es grasoso, tiene un sabor fuerte y delicioso. ¡Viva Corrientes!