Fotos: Juan Carlos Casas

 

Empanadas de ciervo y de trucha.

 

De ciervo. Por cada kilo de carne de ciervo picada a cuchillo picamos el doble de cebolla en cuadraditos pequeños. Colocamos en una cacerola grande y cocemos con apenas una cucharada de grasa. Incorporamos sal, pimienta, pimentón, peperoncini y perejil picado. Cocemos hasta que la carne esté tierna.

 

De trucha. Por cada kilo de carne de trucha sin piel y sin espinas, se necesita la misma cantidad de cebolla picada, puerro picado y zanahoria rallada. Llevamos al fuego en una cacerola grande, agregamos sal, pimienta y curry, y retiramos cuando los ingredientes estén cocidos.

 

Poner los rellenos en tapas para empanadas, cocinar en horno hasta que queden doradas.

 

Villa Pehuenia: La aldea encantada.

 

Cuando Sebastián Mazzuchelli llegó en el 2000 a la Cordillera, quedó totalmente deslumbrado. No sólo con los paisajes, sino también con los productos supernaturales que se usaban para cocinar.

 

Aunque hay que aclarar que para conseguirlos, en Villa Pehuenia, había que moverse (y vaya que había que hacerlo). Para dar una idea, no había ni almacén para comprar leche.

 

Iban al medio de la montaña a rogarle a una mujer que ordeñara a sus vacas para poder darle leche en el desayuno a los huéspedes de la hostería, preparar yogurt y también quesos para las tablas.

 

La leche que conseguían era riquísima pero nunca les alcanzaba. Entonces tuvieron la idea de buscar a pequeños productores que pudieran abastecerlos de las cosas que preparaban en sus casas para ellos mismos. Fue una etapa genial.

 

En pleno invierno cruzaban el lago en lancha para conseguir un queso de oveja digno de los mejores hoteles de Europa. Además recorrían los bosques buscando manzanas silvestres, rosa mosqueta u hongos. Hasta aprendieron a engordar corderos.

 

Mazzuchelli comenta que se parecían al abuelo de Heidi. Saludos, amigo. Hace años que el hombre es uno de los organizadores del Festival del Chef Patagónico.

 

¡Nos vemos pronto!