La comunidad mapuche de Mellao Morales (Neuquén) está trasladando su ganado en lo que se llama “la veranada”, un proceso ancestral de cambio de lugar para asegurarle alimento y bebida a los animales, para llevar a cabo esta travesía deben pasar por campos privados. Un productor cerca del río Agrio, les impidió el paso cerrando con candados sus tranqueras, el productor usó al pueblo mapuche para sellar un acuerdo con el gobierno provincial.

Marcelo Nogueira es el productor que les impidió el paso a los mapuches para continuar con su veranada. En medios regionales se supo que no iba a abrir la tranquera y que en otro paso cercano conocido como “El Gualicho”, también haría lo mismo. Los mapuches tenían un camino alternativo para continuar viaje, un segundo callejón donde pasar, se trata de campos que pertenecen a una persona llamada “Jalil”, pero Nogueira, quien tiene el pozo de agua en su propiedad, aseguró que si su vecino les permitía el paso a lo mapuches, le iba a impedir el paso a él también para que refresque su ganado.

El punto donde quedaron varados los mapuches es cerca del Río Agrio, en proximidades de la ruta 21. Para hallarle una solución al problema se reunieron en la fiscalía de la localidad de Loncopue, Germán Zuniga, abogado del Equipo de Pastoral Aborigen Regional Sur (Endepa) y representantes de la comunidad mapuche. El conflicto se podría resumir resumió en el capricho de un productor que no quiere que el ganado mapuche use el agua de su campo.

Para visualizar su problema, la comunidad mapuche se trasladó a la vera de la ruta 21, donde realizó una volanteada para explicar por qué estaban allí. La subsecretaría de Producción de la provincia se reunió con el productor, pero a esta reunión no fueron convocados los mapuches. Luego de este encuentro privado hubo un acuerdo -el productor usa la veranada mapuche para arreglar sus problemas con el gobierno- y decidió abrir las tranqueras.

Una representante de la subsecretaría de producción se acercó al lugar y abrió el paso para que el ganado de los mapuches pudieran continuar su viaje, y hacer uso del pozo de agua. Los mapuches son rehenes de los dueños de los campos que los usan para sacar ventajas en acuerdos que jamás salen a la luz. La viveza criolla, junto con la dirigencia política, arreglan por lo bajo, usando el agua como motín para la negociación.