Se trata de “El Huerto Interior”, donde incorporaron una huerta orgánica, ovinos con pastoreo rotativo, cultivo de granos en asociación con pasturas y productos con valor agregado, y sumarán harina de maíz, en el camino de transición agroecológica que comenzó hace 10 años.

La agricultura apunta a un cambio de paradigma en cuanto al uso y la relación con los bienes naturales. En ese contexto, la agroecología surge como una alternativa para el desarrollo productivo sostenible que, desde hace varios años, es acompañada por especialistas del INTA mediante la extensión y la investigación.

“Junto a mis hermanos éramos productores agropecuarios y contratistas, brindábamos servicios de labores primarias, siembra, fertilización y pulverización”, relató Marcela Calderón, productora de El Huerto Interior.

Para el año 2011, Calderón -junto con su hermano- realizaban 2500 hectáreas al año de labores, “ya empezábamos a darnos cuenta que después de décadas con siembra directa necesitábamos cada vez más insumos para lograr los mismos rindes, teníamos menor rentabilidad y asumíamos más riesgos”, agregó.

Los hermanos comenzaron a investigar diferentes maneras de cultivar e hicieron una síntesis con cada una de ellas, rescatando y adaptando las técnicas a lo que el lugar necesitaba. Es así que incorporaron una huerta orgánica, ovinos con pastoreo rotativo y cultivo de granos en asociación con pasturas.

El trigo que cosechan se clasifica e integra a la cadena de agregado de valor, que incluye la molienda con molino artesanal a piedra. Además, cuentan con un enfriador ciclónico y el cernidor con el que producen 1200 kilogramos de harina por mes, que venden bajo su propia marca.

“Incorporamos un molino más y la planta de procesamiento –estamos en los últimos detalles– y luego buscaremos la habilitación provincial y nacional”, expresó Calderón. Con la incorporación esperan sumar polenta agroecológica y duplicar las ventas.

“Ya llevamos 70 hectáreas sin agroquímicos, además logramos que el 80 % de los insumos sean autogenerados, hay un aumento de la flora y la fauna del lugar y se incrementó la microbiología del suelo en forma exponencial”, reveló Marcos Calderón –hermano de Marcela y productor de El Huerto Interior–.

“El trabajo en extensión no sólo es responder dudas sino colaborar en el pensamiento de propuestas y proyectos”, mencionó César Baldoni –extensionista del INTA Rojas, Buenos Aires–.

Además de mejorar los ingresos, “agregar valor en alimentos producidos localmente y con posibilidad regional, como lo son la harina de trigo y la harina de maíz, es una estrategia que fortalece el vínculo entre el consumidor y el productor”, resaltó Alejandro Signorelli – jefe de agencia del INTA Junín, Buenos Aires–.

La prioridad del emprendimiento se centra en generar un sistema dinámico y funcional, construir soberanía alimentaria, arraigo y una relación distinta con el entorno. Comercializan los productos en ferias, mercados de comida saludable de Junín y en toda la provincia a través de la plataforma Todos Comen, que coordina el Instituto para la Producción Popular.

“Actualmente se está articulando en la consolidación de esta experiencia a partir de la conformación de un grupo de Cambio Rural para promover el turismo en la región, lo cual representa una oportunidad para el fortalecimiento de estas actividades a largo plazo”, agregó Signorelli.