Jujuy se está abriendo caminado a la producción orgánica. Esta forma de producción va creciendo y ya son sientos de cientos de productores los que desarrollan agricultura de base ecológica no certificada, entre ellos están uniéndose y han formado la red Mikuna, cuyo modelo de producción fue premiado entre 400 propuesras del país por la Fundación ArgenInta.
 
La Red Mikuna, que a mediados de 2013 era aún una idea en la cabeza de Ignacio Mayorga, no ha dejado de crecer y hoy ya está llegando a una cincuentena de productores interesados en sumarse -muchos de ellos en escala familiar- bajo el común denominador de obtener sus producciones de manera “orgánica” y sustentable, sin el agregado de pesticidas ni fertilizantes de síntesis química. Es decir, a través de técnicas de cultivo intensivo pero responsable, con el propósito de obtener productos de calidad manteniendo la biodiversidad en sus tierras.

Mikuna, que significa “alimento” en lengua quechua, está abierta a todos aquellos que deseen participar, no sólo con sus producciones agrícolas sino también aportando nuevas ideas, trabajo manual, ayuda financiera, comercialización y/o logística. La idea principal es la de “sumar en todos esos aspectos, teniendo como objetivo el que todos los integrantes de la red se beneficien, sin necesidad de que uno tenga que perder para que otro gane. Estamos seguros de que se puede construir desde ese lugar”, señala con énfasis Agustín Mayorga.

La Red está integrada por productores de la zona que desarrollan producción de base ecológica, natural, que no es certificada pero que cumplen con los fundamentos de la norma (Ley 25.127). Es que existe una controversia entre quiénes pueden llamarse productores orgánicos y cuentan con la certificación, y quienes no acceden como en este caso, debido a su alto costo pese a que superan el mínimo de prácticas que les permitirían ser reconocidos como talesLos productores son asistidos por la Facultad de Ciencias Agrarias, con métodos alternativos de control de plagas.
 
Se estima que en Jujuy que serían cientos los productores que podrían sumarse a la Red Mikuna sobre todo en Puna, Quebrada y Yungas. Por ello la red trabaja en torno a la comercialización, de modo que el desafío es sin ser invasivo ni intervenir en el estilo de vida de los productores, puedan ayudarlos a mejorar sus posibilidades de comercialización y con ello sus fuentes de ingreso.
 
Es por eso que la red impulsa la comercialización entendiendo que es el “cuello de botella” para los productores muchos de los cuáles no poseen vehículos, están en zonas alejadas, y no tienen estrategias de supervivencia por fuera de la actividad productiva tradicional. Ya que necesitan inversión para volcar en alambrados, herramientas, arreglar un invernadero o mejorar el sistema de riego, arreglando la infraestructura o instalando el riego por goteo, o construir un lugar techado donde poder acopiar y mejorarlo antes de comercializarlo.
 
La Red halló a muchos productores que estaban tan limitados en la comercialización que pensaban en dejar de trabajar la tierra. Es por ello que la red se propuso viabilizar la comercialización, “basándonos en principios de comercialización justa”, con lo cual acordaron precios que les sirva a los productores, cuyos valores de referencia son los de las ferias locales siendo la diferencia el volumen que se adquiere de los productores.
 
Timoteo Ochoa miembro de la Red explicó en este sentido que “queremos cambiar un poco el paradigma de la agricultura tradicional, tiene que ver con lo filosófico, lo ambiental y la salud, mostrar la diferencia entre un producto convencional y uno orgánico”, afirmó en relación a la mesa de producción orgánica de la que también participa. Destacó que hay un convencimiento de un conjunto de personas para ofrecer al mercado de la provincia un producto que no atente contra la salud de las personas que consumen.
 
Creadores de la Red Mikuna: