Por Matilde Moyano

Otro grano de arena se suma a la lucha contra el glifosato. Un nuevo municipio prohibió la utilización de este peligroso herbicida en espacios públicos, aunque no estamos hablando de nuestro país. Se trata del Municipio de Hernani, una Villa española de Guipúzcoa, perteneciente a la comarca de San Sebastián en la comunidad autónoma del País Vasco, que recientemente aprobó por unanimidad la moción en contra del uso de Glifosato y de cualquier otro herbicida tóxico que pueda tener consecuencias negativas para la salud de las personas, animales o del medio ambiente.

Fue una iniciativa presentada por el Grupo Político Municipal Orain Hernani, una Declaración Institucional que solicitó al Alcalde de Hernani que declare a la Villa como Municipio libre de herbicidas de uso no agrario, es decir, que queda prohibido utilizarlos para eliminar las malezas en el mantenimiento de espacios públicos como parques, jardines o colegios. Con frecuencia esta aplicación se realiza sin la adecuada protección personal ni el necesario aviso de peligro para los habitantes del municipio.

Desde que la Agencia de Investigación sobre el Cáncer (IACR) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó al glifosato como ‘probablemente cancerígeno’ en marzo de 2015, el número de municipios que fue vetando el uso de este herbicida de la multinacional Monsanto en España se disparó y la ciudadanía es cada vez más consciente de que no es necesario usarlo y de que hay alternativas que respetan el medio ambiente y la salud pública, además de que en ocasiones resulta ineficaz e incluso contraproducente para los objetivos que se esgrimen, por lo que supone un gasto innecesario.

El glifosato se utiliza principalmente en la agricultura para eliminar las malezas de los cultivos, principalmente de la soja transgénica ‘RR’, y en nuestro país (tercer productor mundial de soja) un tercio de la población se encuentra afectada directa o indirectamente por este agroquímico, según demuestran los estudios de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados. Pero el riesgo no está solo en las zonas agrarias, ya que se utiliza también en el mantenimiento de espacios públicos, y hay antecedentes como por ejemplo lo que sucedió hace algunos meses en Gualeguaychú, donde se vio a personal de Espacios Verdes rociando glifosato en las plazas de la ciudad para controlar las malezas que crecían debajo de las fuentes o en los cordones, lo cual representa un gran peligro para la comunidad, especialmente para los niños. 

Esta declaración solicitada al municipio de Hernani detalla alternativas viables a los herbicidas químicos para el control de malezas, muchas son las técnicas que se utilizan en la agricultura ecológica, silvicultura y jardinería para controlar las plantas adventicias, como la eliminación mecánica o manual, acolchados naturales (corteza de pino y afines) y con mallas antihierbas, incremento de la diversidad de cultivos, rotación y plantación de abonos verdes, fertilización natural y moderada, laboreo superficial y moderado del terreno.

Además, las mal llamadas “malas hierbas” muchas veces sirven para alejar parásitos y plagas, son refugio de insectos beneficiosos que combaten estas últimas, ayudan a fijar el suelo e incluso algunas son una importante fuente de alimento para las abejas y otros insectos polinizadores. 

Pruebas toxicológicas demostraron que el glifosato interfiere en el funcionamiento hormonal de células humanas, afecta a las células de la placenta, así como a las embrionarias, provoca nacimientos prematuros y abortos, cánceres del tipo mieloma múltiple y linfoma No-Hodgkin, y daña el ADN celular. También toxicidad subaguda (lesiones en glándulas de la saliva), toxicidad crónica (inflamación del estómago), daños genéticos en células sanguíneas, e indican trastornos reproductivos (esperma menor y anómalo en ratas y conejos), y aumento de la frecuencia de tumores de hígado y de tiroides (en ratas).

Para quienes quieran conocer más evidencias pueden leer la ‘Antología Toxicológica del Glifosato‘, la recopilación más completa de trabajos científicos nacionales e internacionales que da cuenta de los riesgos a la salud humana, ambiente y biodiversidad de este agroquímico, que hasta la fecha reúne 487 evidencias