A partir de ahora, el ingreso a la costa deberá tener un cartel que indique “Playa libre de humo” y ceniceros que establecerán un rango específico para los fumadores, quienes podrán consumir tabaco en un radio de cinco metros con respecto a la ubicación de los recipientes.

Todas las colillas de cigarrillo, cualquiera sea su tamaño o características, deberán ser depositadas en los recipientes.

La normativa establece que el cumplimiento de la normativa “será progresivo, disponiendo de los primeros dos años de su entrada en vigencia para su plena difusión y campaña de concientización“.

Pasado ese lapso de tiempo, a quienes infrinjan la ordenanza se le cobrarán multas que “serán equivalentes al valor de entre 20 y 200 atados de cigarrillos“.

Por su parte, en la ciudad ya se puso un freno a la utilización de bolsas, vasos y sorbetes plásticos.