De acuerdo a los investigadores del IADO, la pandemia de coronavirus puede agravar la contaminación por la diseminación de plásticos en las playas y los entornos costeros de América Latina, aumentando el daño a las especies marinas en los próximos años.

La investigación -que fue llevada a cabo desde el año pasado y principio de este año- fue publicada en la revista Science of the Total Environment y pronostica que la mayoría de estos elementos fabricados con materiales poliméricos terminarán formando piscinas de microplásticos en nuestros mares”.

Se trata de un trabajo preliminar realizado por los investigadores del IADO, que depende de la Universidad Nacional del Sur, en conjunto con otros institutos de Chile, Colombia, Brasil y Perú en el cual se realizó un relevamiento del contenido de plásticos producidos durante la pandemia del coronavirus.

Lo que hicimos fue un relevamiento del contenido de plásticos relacionados en la pandemia donde detectamos una gran cantidad de lo que serían los barbijos tanto en las playas como en los sedimentos”, señaló a Télam la bióloga e investigadora del Conicet, Melisa Fernández Severini, autora de la investigación junto a la química y becaria posdoctoral, Ana Forero, la química e investigadora Carla Spetter, bióloga e investigadora Natalia Buzzi, y la licenciada en Biodiversidad y becaria doctoral del Conicet Maialen Ardusso.

Fernández Severini explicó que los barbijos detectados “no es que lo tiraban adrede en la playa, sino que quizás caminando se les caía y quedaban en el agua, y muchos de ellos están formados por fibras de plástico y demás que al tiempo lo que hacen es degradarse y formar parte de lo que llamamos microplásticos“.

En ese contexto dijo que “eso implica que puedan ser incorporados por los organismos a lo largo de la cadena trófica y ya se sabe que hay una gran cantidad de plásticos en el ambiente marino y en el contexto de la pandemia ha aumentado aún más”.

El trabajo de campo y tomas de muestras en la zona de Bahía Blanca, Claromecó, se realizó con la colaboración de otros científicos de Chile y en Perú.

Si bien es un problema global, no solamente de Argentina ni de Latinoamérica, se ha agravado aún más en pandemia”, agregó la investigadora al señalar que tendría que haber “una buena disposición final de los residuos para que no terminen en el mar”.

La investigadora puso como ejemplo que “se ha visto mucho que las tiras con las que están fabricados los barbijos para que se puedan sujetar terminan muy fácilmente enganchadas en las patas de las aves o en los picos de delfines”. En otros países se ha pedido que por lo menos se corten esas tiras porque eso de alguna manera hace que no terminen enganchados“, aseguró.