Especialistas en ecología, medio ambiente, religiosos y docentes se reunieron en los seminarios preparatorios para la Cumbre sobre cambio climático que las Naciones Unidas realizarán en noviembre en Marruecos. Expansión de la frontera sojera y megaminería fueron los temas excluyentes que nuestro país debería debatir de cara a la creación de políticas ambientales para revertir el cambio climático.

Con igual importancia se llegó a la conclusión que nuestro país tiene deudas pendientes con respectos al aumento de los desplazados ambientales, como por ejemplo sucede en los lugares en donde la sojización ha dejado el suelo sin capacidad de absorver agua produciendo severas inundaciones en la zona núcleo, o como en el caso del noroeste pampeano que se ha desertificado por el manejo unilateral del río Atuel que lleva a cabo Mendoza, también el desmonte en el norte origina el éxodo de muchas comunidades ancestrales.

Las pueblos originarios también deben padecer este descontrol ambiental. En un comunicado que se difundió los especialistas advirtieron que es urgente que se generen “políticas contra la deforestación y la extracción de recursos no renovables”

El ambientalista Oscar Soria sostuvo que “la expansión de la frontera sojera y la megaminería en el país son hoy la punta de lanza del exterminio en cámara lenta de la Argentina moderna” El lingüista inglés Nicolás Drayson, quien es obispo de la iglesia anglicana que trabaja en Formosa y Salta afirmó: “En el norte argentino, vivimos grandes problemas de deforestación y megaminería, que están afectando sobre todo a la población indígena. Eso no solamente afecta a los que viven ahí sino que también contribuye al calentamiento global”.

Los participantes de estos seminarios que tienen como propósito crear una agenda en común para llevar al Foro internacional sobre cambio climático de Marruecos, destacaron que hay una manifiesta lentitud en el gobierno con respecto a los temas de contaminación. Por último, Soria argumentó que “si la historia señala a Julio Argentino Roca como el símbolo del Estado nacional avanzando sobre los pueblos originarios, la Argentina del siglo XXI tendrá como íconos a varias corporaciones extranjera”.