Buenos Aires es un mundo aparte, se acostumbre a decir. Su extensión y sus variables geográficas, económicas y culturales hacen que esta provincia, la más grande del país, sea un territorio inabordable. Nuevamente esta semana se abrió el debate para dividirla en tres provincias. El Minsitro del Interior, Rogelio Frigerio reconoció que “es un debate que se tiene de dar”

La idea fue lanzada en la última campaña electoral por compañero de formula de Ernesto Sánz, el economista Julio Llach, quien hace una década viene estudiando la idea de la división bonaerense. “Acabemos con el Engendro“, dijo en su momento refiriéndose al complejo entramado de la provincia más importante del país. 

Uno de los fundamentos de la división se basa en en la ingobernabilidad, la desproporción y la mala representación legislativa que tiene Buenos Aires. Llach propone dividirla en tres provincias. “La Atlántica: es la provincia de Don Segundo Sombra, la ruta 2, los comisarios malos de la Costa, los Horneros, el fútbol (Atlántica sola tendría a Independiente, Racing, Arsenal, Lanús, Banfield, Quilmes, Estudiantes y Gimnasia en Primera), la ganadería, el Río Salado, los bastiones peronistas del Conurbano, nuestras humildes playas. Puedo oler ahí una identidad”, luego “Cien Chivilcoy: es algo así como la Pampa Gringa Bonaerense, la pequeña o no tan pequeña propiedad agrícola que se hace rica de este lado del Salado, es el Delta, la Panamericana, los partidos coquetos del norte del Gran Buenos Aires y sus extensiones a Pilar, la larga marcha del Oeste hacia Luján o Chivilcoy” y por último, la provincia más grande: “Tierra del Indio: la cuna del Pampero, la agricultura algo más extensiva, los fuertes hechos ciudades en Azul y Olavarría, el Midwest cuando se encuentra con nuestras propias Rocallosas de Balcarce y de Tandil, el puerto de cereales en Quequén que suma en Bahía las commodities industriales, las escuelas agronómicas, la frontera despobalda en Trenque Lauquen o Saliqueló, la promesa de desierto ventoso en Villarino o Patagones”

La provincia de Buenos Aires concentra más del 40% de la población de todo el país. Esta semana la idea de Llach volvió a la agenda política bonaerense de la mano del diputado por el FPV José Ottavis, quien hasta hace algunos meses atrás criticaba la medida y ahora declaró que sería un buen momento para debatir la división de la provincia. 

“Tenemos referentes que claramente quieren cambiar la provincia ahora, ayudemos desde la legislatura a que ese cambio político sea real. Lo primero que tenemos que hacer es ser transparentes con nuestros votantes y decirles que la provincia de Buenos Aires, estructuralmente está mal. Y de esto me hago cargo yo como peronista que gobernamos mucho más tiempo que otros. Siempre los gobernadores quisieron ser presidentes, hay que decirles que así no se puede seguir gobernando, y que de verdad hay que pensar otra matriz en la provincia”, se sinceró el ahora mediático legislador.

Ottavis propuso que el debate tenga como base que “la provincia de Buenos Aires esté concentrada la mayor cantidad de población de la Argentina, con la mayor cantidad de poder, y esto no tendría que ser así. He charlado con dirigentes de todos los partidos políticos, y en un momento de sinceramiento decimos: la verdad que la provincia de Buenos Aires tendría que ser más provincias y no una toda concentrada”.

Por su parte, el Minsitro del Interior Rogelio Frigerio, aceptó el guante y reconoció que la división territorial de Buenos Aires “es un debate pendiente que se tiene que dar en algún momento. La Provincia tiene que encarar grandes y profundas reformas. La gobernadora, María Eugenia Vidal, lo ha planteado con mucha precisión. Primero la defensa y el reconocimiento de sus derechos, porque ha sido perjudicada claramente en el reparto y distribución de recursos”, claró el funcionario. El proyecto plantea la división del conurbano, lo que históricamente fue un bastión del peronismo, que estaría fraccionado, y con las nuevas provincias, debilitado.

Será lo que la política desee, pero lo cierto es que Buenos Aires es un territorio vasto con desigualdades. Todo el Noroeste y el Sudoeste provincial históricamente estuvieron olvidados por La Plata y en la última suba de tarifas de gas, muchos municipios le exigieron, sin suerte aún, al Ministro de Energía Juan José Aranguren que revea los aumentos debido que, por ejemplo, un habitante de Adolfo Alsina debe pagar el mismo gas que uno que vive en Avellaneda, cuando las condiciones climáticas son practicamente opuestas. El debate está abierto.