Desde que fueron introducidos en La Pampa en 1904 para su caza deportiva, los jabalíes se expandieron a lo largo del país: ocupan 10 de las 16 ecoregiones y 11 áreas protegidas, incluyendo los parques nacionales Lanín, Nahuel Huapí, del Tuyú e Iberá.

Una de las especies nativas emblemáticas amenazadas por esa invasión es la palmera Yatay, que crece en el Parque Nacional El Palmar (en Entre Ríos), puede vivir hasta 300 años y alcanza una altura de 12 metros. Los jabalíes devoran sus plántulas, frutos y semillas. Dos intentos previos para controlar al mamífero exótico, en 1983 y luego en 1995, fueron infructuosos.

Ahora, un esfuerzo coordinado del que participan desde hace una década investigadores, guardaparques, biólogos, técnicos y actores locales ha mostrado los primeros resultados positivos, según reveló la revista “Biological Invasions”.

“En esencia, el programa interesó a cazadores deportivos locales para que contribuyan a los objetivos de conservación del Parque dentro de un marco regulado y estrechamente supervisado por los guardaparques”, explicó a la Agencia CyTA-Leloir uno de los coordinadores, el doctor Ricardo Gürtler, jefe del Laboratorio de Eco-Epidemiología del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA), que depende de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y del CONICET.

El programa incluye la organización de sesiones de caza desde apostaderos fijos debidamente ubicados y distanciados entre sí. Una parte de la carne obtenida y apta para el consumo se distribuye en comedores comunitarios locales.

“Hasta la actualidad prácticamente no se ha detectado algún daño colateral a las especies nativas”, puntualizó Gürtler quien participa del programa junto con guardaparques, biólogos y técnicos de la Administración de Parques Nacionales (APN): el coordinador Aldo Delaloye y Aristóbulo Maranta, del Parque Nacional El Palmar; Martín Izquierdo, Parque Nacional Los Alerces, en Chubut; y Guillermo Gil y Marcelo Cavicchia, de la Delegación Regional del Noreste Argentino y de la ANP de Puerto Iguazú, Misiones.

Según Gürtler, el programa es inédito “porque partió de premisas diferentes a las que estaban en boga en aquel momento: conservar interviniendo, y promover la participación de actores locales en un área protegida dentro de un marco estructurado con estrecha supervisión”, destacó Gürtler.

La cooperación con los productores agropecuarios de la región es un aspecto clave ya que el jabalí también ataca a los cultivos de cereales y crías de ganado y es fuente de enfermedades para el ser humano y los cerdos, tal como la triquinosis, puntualizó el científico del CONICET.

En el país hay más de 600 especies exóticas, de las cuales 150 están en hábitats silvestres. De acuerdo con Gürtler, “nuestro país ha realizado muy pocos esfuerzos para mitigar o prevenir los daños económicos y ambientales que causan los organismos exóticos invasores”.