Ya pasaron más de 5 meses desde el derrame de un millón de litros de solución cianurada en el río Jáchal, provincia de San Juan, ocasionado por parte de la empresa minera Barrick Gold en la mina Veladero y, aunque no trascienda, en el departamento de Jáchal persisten las prowwwas contra la minería.

El intendente Miguel Vega fue escrachado con pintadas en la calle de su casa, ya que junto a un funcionario provincial había desmentido que los altos niveles de boro y arsénico que detectó el estudio de una universidad mendocina en el agua de dos localidades fuera producto de la actividad minera, por lo que ahora pueden leerse frases de repudio tanto en su casa como en la de su vecino, el diputado departamental Jorge Barifusa.

Los ambientalistas continúan la lucha para que no nos olvidemos de que los ríos y las aguas subterráneas del departamento de Iglesia alimentan el río y las cuencas de Jáchal, ya que es zona de influencia, motivo más que suficiente para oponerse a la explotación minera

Hace una semana un laboratorio de la Universidad Nacional de Cuyo, que ya trabajó sobre el derrame envió el resultado de las muestras que tomó en distintos puntos del departamento norteño, el cual arrojó altos niveles de arsénico y boro en Mogna y Bella Vista. El intendente le llevó los análisis al titular de la Secretaría del Agua, Edgardo Guerci, y juntos hablaron por Radio Nacional y aseguraron que históricamente el río Jáchal tuvo niveles elevados de boro y arsénico, lo cual para los integrantes de la ‘Asamblea Jáchal no se toca’ tildaron de “falaces” declaraciones. 

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