En 1999, se propone por primera vez ante la UNESCO la creación de un programa de geoparques, los cuales comienzan a formarse, principalmente en Europa y Asia, siendo su característica principal contar con una red de lugares de importancia geológica así como con sitios de importancia etnográfica, ecológica y cultural. Actualmente, ya con una Red Global de Geoparques de más de 10 años de funcionamiento, este nuevo concepto de parques naturales también podría llegar a la Argentina, de la mano de Pablo Moscoso, un geólogo de 30 años.

Oriundo de la localidad bonaerense de 25 de Mayo, realizó sus estudios de grado en la Universidad Nacional de La Plata y hace unos años se radicó en diferentes puntos de la patagonia, por su amor a las montañas y el contacto directo con la naturaleza.

Allí, surgió su proyecto de conformar un geoparque en la localidad neuquina de San Martín de Los Andes, sitio ideal para conocer cómo se formaron las montañas, ríos y glaciares; que hoy se miran sólo como bellos paisajes.

Moscoso relata con entusiamo: “Estamos trabajando en San Martín de Los Andes para armar un geoparque, que es un concepto diferente en parques y que están muy desarrollados en Europa. El primero que se formó en América Latina es en Uruguay, y nosotros estamos empezando a armar un geoparque en San Martín de los Andes”.

Según explicó, se trata de un proyecto que se caracterizaría por “Dar a conocer el valor del patrimonio geológico de una zona paisajística, pero eso tiene que tener no sólo un valor geológico sino también un patrimonio cultural, una población que se beneficie de ese lugar y que pueda aportar historia, conocimiento artesanía. Un geoparque es un ente abstracto, pero donde toda la comunidad se puede favorecer. El geólogo explica la importancia de montañas y lagos, lo que atrae a mayor cantidad de turistas o entidades educativas y la población se beneficia de ese mayor flujo de gente y a su vez, conserva y cuida el lugar como una reserva”.

Finalmente, el geólogo relató cómo surgió esta iniciativa y lo vinculó a su necesidad de vincularse desde lo profesional con un proyecto que tenga que ver con la conservación, “con ayudarle a la gente a conocer y cuidar el patrimonio natural, a valorar”.

“Me di cuenta, una vez que me recibí, que la salida laboral no apuntaba a eso sino que lo inmediato era la minería, el petróleo y algo de ingeniería. Un trabajo con lo que a mí me gustaba, estaba en un plano más difícil de encontrar. En ese momento me cuestioné no haber estudiado para ser guía de montaña o la carrera de turismo, pero la verdad es que se puede, y ahora estoy dando una vuelta profesionalmente para hacer eso que me gusta, para cuidar todo lo que me gusta”, finalizó. Pablo espera concretar su proyecto el año que viene, para que de esta manera nuestro país tenga su primer geoparque.