Por Damián Damore

Se trató de una muestra representativa, es decir, una cosecha para analizar el crecimiento del fruto en 600 kilos. Ese anticipo desplazó algunas evaluaciones de producción, como observar el comportamiento de las variedades en cultivo o la calidad de aceite para analizar futuras estrategias. El presidente de la CSyOP, el abogado Guillermo García, cuenta cómo nació el proyecto. ”Es una inversión de largo plazo, de la cual no se pueden esperar retornos significativos antes en cinco años. Hay que seguir invirtiendo en su mantenimiento hasta conseguir la rentabilidad esperada. No tenemos un número pensado porque todas la plantas entran en producción al mismo tiempo, cada vez da más kilos, pero tenemos que mantener la planta. Ya es un logro que la tierra con un olivar en crecimiento haya aumentado su valor como propiedad”. 

En otoño de 2007 comenzaron con la plantación que se completó en la primavera de ese mismo año. Se agregaron 7 hectáreas cultivadas en la primavera del año 2012. “En total, unas 6 mil plantas” señala el gerente Cristian Francisco, haciendo visera con las manos por un sol que atormenta tanto la vista que parecen dos. “Mirá que casualidad, nuestro aceite se llama Epupuan, dos soles en mapuche”,agrega Francisco en tono amistoso. Las variedades que producen son la arbequina,la variedad aceitera por excelencia, con el complemento de otras variedades como frantoio, farga, nevadillo y algunas de conserva, como manzanilla, arauco y aloreña.

Que verde que era mi valle

El aceite de oliva de calidad extra virgen cuenta con un nicho de mercado dispuesto a pagar más por la calidad. Ese nicho es el objetivo de la cooperativa. Para conseguirlo quieren revalorizar el potencial del fruto y desarrollarlo. Un buen ejemplo ofrece la localidad vecina de Coronel Dorrego, que empezó a reflotar olivares hace algo más de diez años con perspectivas de cambio. Como el distrito tiene tradición sobre el fruto, trabajaron sobre una producción que había quedado relegada y recuperaron plantaciones por muchas décadas abandonadas (algunas datan de 50 años) y sumaron nuevas inversiones. “Queremos desarrollar e invertir en una actividad agrícola intensiva, la cooperativa quiere asociar nuevos productores, compartir experiencias y conocimientos a través del trabajo de campo. La idea es llegar a la plantación de 200 hectáreas, incluso sumar a localidades vecinas, no sólo de Puan. Nuestra ambición es encontrarnos con un consumidor actual bien educado, interesado en la calidad, que busca productos diferenciados valorando procedencia y trazabilidad”, agrega Francisco. En la actualidad suman 60 hectáreas que acompañan al proyecto de la cooperativa con la expectativa de duplicar o triplicar esa superficie en los próximos años a través recursos propios, aportes del INAES (el organismo encargado de legislar, controlar y promover la economía social de cooperativas y mutuales), aportes del ministerio de Agricultura de la Nación y de la secretaría de Agricultura de la provincia de Buenos Aires.

Y el ganador es…

Epupuan consiguió la medalla de oro en el concurso Internacional Olivinus 2012 y la gran medalla gran prestigio de oro en la edición 2013. Ganó en la categoría blend al mejor aceite de oliva extra virgen. También el olivo de oro en el concurso internacional Cuyoliva 2012, también en la provincia de Mendoza. En estos concurso participaron varias marcas argentinas, de Uruguay, Chile, Argentina, Grecia e Italia, entre otros. “El jurado nos otorgó 91 sobre 100, en 2012. El blend incluyó a todas las variedades que producimos porque todavía no cosechamos tanto para hacer aceite de un varietal. Ambos cucardas se pegan en la etiqueta en cada botella. “Así, los clientes ven el sello a la calidad. Nosotros teníamos la información que nuestras características climáticas encerraban un potencial de calidad. El análisis físico químico y sensorial,luego de 4 años consecutivos de producción, nos confirman que es posible lograrlo efectivamente y ser capaz de satisfacer las mayores exigencias comerciales”, comenta orgulloso García.