Por Leandro Vesco / Fuente: Prensa Unión de Usuarios Viales / Fotos: Juan Carlos Casas

La realidad de los pueblos de la Provincia de Buenos Aires no es la mejor. Por falta de obras viales e hídricas muchas comunidades se hallan bajo agua o aisladas. Hace unos días atrás en la ciudad de 9 de Julio, una de los partidos con mayores problemas, fue epicentro de una reunión que convocó la Unión de Usuarios Viales. Chacareros, y pobladores de localidades y regiones afectadas expresaron su malestar en un comunicado dirigido al gobernador de Buenos Aires.

El comunicado expresa la situación que están padeciendo más de 100 pueblos en territorio bonaerense, que además de no contar con pavimento y no cumplirse las obras prometidas, deben convivir con la influencia regresiva de las inundaciones, cuyo responsable máximo es el Ministerio de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires. Este cuenta con fondos y la región aporta impuestos adicionales, pero por los artilugios y artimañas de la política de turno, las partidas son desviadas a obras del Conurbano Bonaerense, para cubrir allí la faltante del Fondo de reparación del Conurbano y acciones asistenciales que debieran provenir de otros orígenes, no de la postergación de pueblos que en pleno siglo XXI no tienen una sola vía de comunicación confiable.

Warnes, situado en el corazón del partido de Bragado es un claro ejemplo de un pueblo aislado, y que este fin de semana prowwwó frente al palacio municipal. Se recuerda que en la región, en las inundaciones de 2012, en Cadret (partido de Carlos Casares) debió cerrar una fábrica láctea por falta de caminos y quedaron afuera más de 20 familias. En ese mismo año, en Andant (partido de Daireaux) debió asistir el Ejército Argentino y pobladores perdieron todos sus bienes en tres viviendas que eran habitables; al mismo tiempo que en Magdala (partido de Pehuajó), que ya llevan añares de promesas político municipales y provinciales sobre el pavimento, cerca de una centena de personas debieron pernoctar en campamentos o localidades vecinas al no poder llegar a sus viviendas. En tanto, Salazar (partido de Daireaux) y Girodías (partido de Trenque Lauquen), que esperan con júbilo la Ruta del Cereal, atraviesan un escenario parecido por desidia, de igual modo los pobladores tejerenses de Ruta 70 y vecinos de Henderson con el ansiado Acceso a Ruta 65. En Lincoln y General Viamonte, el sábado se manifestaron una vez más los habitantes de pueblos rurales por el ingreso de agua sin canalización.

Periodistas de El Federal hace una semana realizaron un viaje por algunas de las regiones arriba mencionadas y la situación es verdaderamente grave. Con la caída de algunas gotas, los caminos de acceso a los pueblos que están unos kilómetros alejados del asfalto se vuelven intransitables, esto produce múltiples consecuencias negativas, la incomunicación vial provoca que los docentes no puedan acercarse a las escuelas rurales y los niños deben perder días de clase, que los médicos no llegan a las salas sanitarias y que muchas veces, las pocas provisiones de las que cuentan los almacenes se ven diezmadas. Como en el caso de Mapis, en el Partido de Olavarría, el agua ha dejado sin teléfono a toda una comunidad por meses. 

En el duro comunicado, que sólo expresa la realidad por la que tienen que atravesar miles de habitantes de comunidades del interior, se le exige al Gobernador: Reanudar obras viales paradas o neutralizadas. Agilizar los estamentos burocráticos y modificar legislaciones que condicionen el éxito de las concreciones. No desviar más fondos públicos que son de obras del interior. Ejecutar obras hídricas que sean cruciales para evitar el aislamiento de los pueblos rurales del interior. Promover y sustentar transportes que garanticen la comunicación de los pueblos aislados por faltas de obras. Sólo tendremos un país federal cuando la comunicación interna sea un hecho y no una eterna promesa.