Tiene 11 años y pesa 70 kilos. Se llama Tango y vive en el Zoológico porteño, donde los médicos lo condujeron desde su espacio hacia el hospital para un control general y una extracción de semen, ya que este gran felino americano en peligro de extinción.

“Está en su plenitud reproductiva”, afirmó el veterinario Guillermo Wiemeyer. “Hicimos un control de salud que se les hace anualmente a los animales y en el caso particular de ‘Tango’ controlamos una lesión bastante grave que tuvo en una mano, en agosto del año pasado, que nos requirió una cirugía bastante larga, con mucho tiempo de anestesia para suturarlo”, informó a Télam Guillermo Wiemeyer, jefe de Veterinaria del Zoológico de Buenos Aires.

En el procedimiento de dos horas al que asistió un equipo de la agencia Télam, Wiemeyer trabajó con Adrián Sestelo, director del Laboratorio de Biotecnología Reproductiva de la Dirección de Conservación, un anestesista, un cuidador de animales y varios biólogos y veterinarios. “Encontramos al animal muy bien, mucho mejor de lo que creíamos”, celebró Wiemeyer, quien relató que Tango se enganchó en una parte del cerco perimetral y, como no se podía soltar, intentó ayudarse con la mano, lo que agravó la lesión. “Una vez arreglada, costó mucho mantener vendada la mano, así que la recuperación fue bastante larga.

“Ésta es la primera anestesia general que le hacemos después de aquel accidente y por suerte quedó tan bien, que nos costaba reconocer dónde estaba la lesión”, reveló. El yaguares, del que quedan unos 250 ejemplares en el país, habitaba desde la Patagonia norte hasta el norte del país, de donde fue desapareciendo por la cacería, además de por la deforestación, que elimina el ambiente natural en que viven los grandes felinos y sus presas.

“La hembra de yaguareté del Zoo es bastante mayor y no está en condiciones de ser inseminada, pero ahora que Tango está en su plenitud reproductiva, queremos preservar todo ese material y en cuanto tengamos otra candidata, tener todo preparado y el equipo humano con capacidad de operación puesta a punto”, anunció.

Muy lejos de un clima de indiferencia durante el procedimiento, profesionales y cuidadores extremaron detalles al atender al animal. “Los chequeos de rutina se hacen anualmente a todos los animales del Zoo, a los que se vacuna, se les saca muestras de sangre, exámenes radiológicos, se los pesa y se los mide”, describió.

El veterinario explicó que “con la muestra de semen estudiamos conservarla criopreservada (con frío extremo) de la manera más viable posible para inseminar a una hembra que viva en este parque y por alguna circunstancia no acepte reproducirse con el macho, o para otras que lleguen dentro de años, o asistir con un componente artificial la reproducción en otro parque usando el material genético de Tango”.

Adrián Sestelo, director del Laboratorio de Biotecnología Reproductiva de la Dirección de Conservación, dijo que “el material obtenido será utilizado no sólo para mantener almacenada la diversidad genética de ‘Tango’ sino que formará parte de innovadoras investigaciones que se realizan en conjunto con otras destacadas instituciones nacionales e internacionales para conocer y conservar esta emblemática especie autóctona”.

El investigador Carlos de Angelo, del Instituto de Biología Subtropical de la Universidad Nacional de Misiones-Conicet, recopiló relatos históricos que aluden al uso preferencial por parte de estos felinos de las áreas de pajonales cercanos a ríos y lagunas similares a las que se encuentran actualmente en el Iberá. Esta región correntina es otro de los lugares que habita el yaguares. Otros lugares son las áreas de Alto Paraná, en Brasil, El Pantanal compartido por Brasil, Paraguay y Bolivia, y los Llanos de Venezuela y Colombia.